Ciruelo

 

El árbol había resistido la sequía,

el casi eterno vendaval

y aquella plaga

que lo despojó de toda grandeza.

Pese a ello y con obstinación de roble

permaneció en pie.

 

Vivió como un barco encallado,

una casa de juegos

para la niña que fui.

Quizá por ello mi madre

-en contra de su obsesión

por llenar el patio sólo de árboles

majestuosos, fuertes y sanos-

le concedió más vida.

 

Por meses creí

que ella premiaría la perseverancia

del ciruelo,

su voluntad para seguir anclado

a este mundo.

Pero me equivocaba,

la prórroga llegó a su fin:

A veces la voluntad no es suficiente,

la escuché decir,

mientras el árbol era derribado.

 

Nadie supo en casa

por qué no protesté, ni pude llorar

como tampoco supieron

que por años odié al ciruelo,

lo desprecié

por no haber resistido

la mano de mi madre,

por ser árbol

y no quedarse.

 

§

 

Tal vez o El gato

 

Tal vez fue darnos la vuelta

y dormir de espaldas, sin tocarnos,

o quizá comer con prisa,

sin decir siquiera una palabra.

 

Tal vez fue dejar que tus antes

y mis antes, siguieran viviendo

en las escamas de cada reproche;

quizá fue alimentar más al gato

que a nuestro amor:

él tan obscenamente gordo

y nosotros tan tristemente hambrientos

-necesitados-

del alimento que habitaba en la piel del otro.

 

Quizá sólo fue juntar soledades

e irnos muriendo de a poquito

así como el gato y sus 12 kilos

que arrastraba con dolor,

y no por ello dejaba de comer

e incluso de pedir más.

A leguas se notaba que no era feliz

comiendo y aun así sus mandíbulas

no pararon.

 

Tal vez fue eso, todo eso,

o quizá en ocasiones

sólo deseamos aquello

que nos hará infelices.

 

§

 

Un sermón desde la cocina 

 

Bienaventurados aquellos que sin un centro

tienen esa forma rigurosa y modesta

de la cebolla, esa brillante redondez

y vigor para echar raíces,

aun, sin tierra para anclar.

 

 


Nadia López García (Oaxaca. 1992). Su trabajo ha sido publicado en revistas como Punto de partida, Tema y Variaciones de Literatura, EstePaís, Pliego16, Círculo de poesía, entre otras. Participó en el Festival Internacional de Poesía de la Ciudad de México y en el Festival de poesía DiVerso. Colaboró en la organización del Primer Encuentro Mundial de Poesía de los Pueblos Indígenas y a brindado talleres de creación poética para niños y migrantes en Oaxaca y el Distrito Federal, es responsable de la columna de creación literaria “Alas y Flores” de la Revista Cultural Mexbcn  de Barcelona, España. Colabora en el proyecto  de traducción de la Enciclopedia de la Literatura en México y es becaria de la Fundación para las Letras Mexicanas en el área de poesía.