William Blake: el profeta decadente

William Blake fue un muchacho imaginativo y visionario. No era alto y, aunque sus miembros eran escuálidos, nunca se arredró ante una talla fornida ni una voz de barítono. A la menor provocación, el hijo de Jam...

Azorín, del vitalismo a la blasfemia

Azorín –José Martínez Ruiz– es el menos popularizado y famoso de los escritores del 98. Es un hombre que, de acuerdo con el tartajeante y duro juicio de Baroja, "no puede hablar y lo dice todo escribiendo“. Tra...

Variaciones sobre el mismo libreto

Mi trabajo es simple, y anodino, si se quiere. Me gano la vida escribiendo postales de amor y amistad en una pequeña compañía. No es complicado. Hace veinte años me gradué como estudiante de literatura y, no si...

Y yo por qué escribo

Después de escribir durante tantos años ─hablo de más de dos décadas─ a veces yo también me planteo la aburrida pregunta: ¿por qué sigo haciendo esto? Y ahí voy de nuevo, con lo misma cantinela: escribo porque,...

¿Hace cuántos recuerdos tuve cabello?

Hay noches que despierto con alguien aferrado a mi garganta. Como puedo me levanto con una densidad enganchada a mi pescuezo. ¿Será animal? ¿Será persona? ¿Será la vieja angustia del otro día? No sé. Tal vez se...

Contra el nacionalismo

Quienes se tragaron la lección sin chistar –idiotas más idiotas que sus ignorantes pedagogos− se hacen llamar nacionalistas. Y, sin ir más lejos, son seres brutales que están dispuestos a cazar a quienes intenten trasponer ésas estúpidas fronteras imaginarias.

Todos mis personajes y ninguno

¿Cómo llegué a fabricar el prestigio que hoy me rodea siendo un hombre vulgar y anodino? ¿Cómo ocurrió semejante absurdo? ¿Cuándo comenzaron a tergiversarse los hechos? Desde mi punto de vista, nunca fui un niñ...