Relámpagos es el primer título de aforismos de Alina Diaconú. Se trata de una apuesta que reúne anotaciones líricas, cuestionamientos perspicaces u observaciones de inclinación, a veces metafísica, a veces ontológica: Dios, la muerte, el ser o el yo son algunos de los temas que bordea el libro. Diaconú lleva al lector por un viaje en el que están presentes sus lecturas literarias y las fuentes aforísticas, a las que rinde sentido homenaje. En algunos de estos relámpagos se atisba el influjo del pensamiento hindú, tema que la autora ha estudiado en otros momentos. Un libro sobrio y lleno de humor que merece ser leído por los amantes de la brevedad.

 

 

En los intersticios de los pensamientos se produce Dios.

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Escribir nuestro curriculum vitae es una suerte de acto de megalomanía. Negarnos a hacerlo, también.

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Yo no soy mi cuerpo, salvo cuando siento dolor.

Yo no soy mi mente, salvo cuando estoy escribiendo.

Yo no soy mis emociones, salvo cuando éstas me invaden.

¿Qué tiempo me queda para ser esa otra supuesta cosa, ésa mi verdadera singularidad?

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Algún día añoraremos estos momentos en los que lo único que nos pasaba era sentirnos bien.

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Comunicarse con el mundo, vía Internet, y estar incomunicado con el vecino de enfrente.

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Miré los zapatos nuevos, relucientes, del anciano sentado en la sala de espera. Serán, dentro de poco, los zapatos de un muerto —pensé.

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Ionesco tenía la cara de un payaso triste. Por algo sus obras eran tragedias cómicas…

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El pensamiento es fragmentación, por ende, conflicto.

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No tengo ningún deseo. Ignoro si estoy cerca de Buda o de la depresión.

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Nietszche creía que el filósofo era un hombre golpeado por sus propios pensamientos. Qué gran verdad. Pero qué pena desconocer la levedad del espíritu.

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Escribir aforismos es como rociar una ráfaga de fijador sobre cabelleras propias y ajenas.

 

*Alina Diaconú, Relámpagos. Máximas y Mínimas. Buenos Aires: Galáctica Ediciones, 2016.