Aforística mexicana contemporánea

2016: recuento de publicaciones

 

A principios del 2000, Raúl Aceves elaboró un “Recuento de libros de aforismo de autores mexicanos”. El propósito del artículo, explicaba el autor, era “hacer un primer acercamiento, más descriptivo que analítico, de los libros de aforismo (o variedades relacionadas) de autores mexicanos” conocidos hasta el momento. En esta primera inquisición sobre dicha modalidad literaria en México, Aceves presenta catorce ejemplos extraídos de autores nacidos en el siglo XX. Entre otros, figuran Edmundo O’Gorman, Francisco León González, Luis Ignacio Helguera, Anna Kullick Lackner, Mariana Frenk-Westheim, escritora alemana radicada en nuestro país; o bien, los poemínimos de Efraín Huerta, los periquetes de Arduro Suaves o los calambres mentales de Leonardo David de Anda, “variedades relacionadas” al género.

Los títulos que conforman el recuento aparecieron entre 1987 y 1999. Salvo los Aforismos de Edmundo O’Gorman, publicados por ediciones Alcancía 1959 y reeditados por la UNAM en 1992 y 1996, o los Poemínimos completos, recolectados por Verdehalago y La Rana en 1999, el resto son primeras ediciones de libros pequeños o plaquettes no del todo accesibles el día de hoy. Si bien es cierto que el aforismo ha estado presente al menos desde la Colonia, aunque siempre de forma marginal, esporádica y subrepticia, cobra vitalidad al terminar el siglo; es fenómeno finisecular que atañe no sólo a la tradición mexicana, sino a la hispana e incluso la europea. No es causal el lapso de la pesquisa emprendida por Aceves (más adelante volveré sobre este asunto).

Son aún escasas las noticias que tenemos sobre el aforismo mexicano: el artículo en cuestión inaugura una de las primeras páginas al respecto. Síntoma del auge que ya se anunciaba, y del que se augura un crecimiento en los próximos años. Prueba de ello: tan sólo en el 2016, tengo noticias del mismo número de ejemplos consignados por Aceves para el siglo XX: catorce, e imagino que habrá otros más en espera de un encuentro. El crecimiento exponencial, en menos de dos décadas, me parece significativo.

El objetivo de este trabajo es, homenaje implícito, hacer un acercamiento, más descriptivo que analítico, de los libros de aforismo (o variedades relacionadas) publicados en este 2016. Aclaro: no todos los libros son de autores contemporáneos: incluyo tres rescates literarios que dan cuenta, sin embargo, del auge que se ha mencionado. Reservo para otro lugar los comentarios puntuales y me limito a informar muy sucintamente sobre los títulos o los autores y ofrezco una pequeña muestra de sus aforísticas. (Algunos de estos ya fueron glosados con antelación en este espacio).

He agrupado las publicaciones en secciones que merecen una acotación.

 

Cuadrivio Ediciones

Colección Aforismo

 

La editorial Cuadrivio es un referente para la escritura del aforismo en México. Cuenta con una docena de títulos dedicados a la brevedad, de los cuales más de la mitad son exclusiva o mayoritariamente de aforismos. En su catálogo el lector encontrará a algunas de las plumas más certeras y constantes (en 2014, uno de sus títulos de aforismo obtuvo el Premio Internazionale Per L’Aforisma Torino in Sintesi). Las lecturas aforísticas organizadas por la editorial son, asimismo, eventos pioneros que permiten sensibilizar al público sobre las posibilidades y la vigencia de este ejercicio literario.

En 2016, Cuadrivio publicó cuatro títulos:

 

1.- Edgar Krauss: La droga de los profetas.

Un libro que cobija distintas vertientes de la literatura breve: minificción, microrrelato y, con singular maestría, el aforismo. Los textos aparecieron originalmente en red: es un ejemplo de tuiteratura

http://www.larabiadelaxolotl.com/la-droga-los-profetas-edgar-krauss/

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Creo en todo lo que dices, porque sé que no es cierto.

El puño no suele producir letras

Siempre confundo a Moisés con Caín y a Herodes con Abraham.

Me gustaría que los políticos dieran sus discursos en lenguajes de señas.

Es tan corto el mezcal y tan largo el olvido.

 

 

2.- Ricardo Sevilla: Pedazos de mí mismo.

Pedazos de sí mismo es el tercer título de Ricardo Sevilla, escritor cuya acidez y socarronería han marcado tanto su producción crítica como creativa. Reproduzco el parágrafo de presentación de la cuarta de forros, elaborado por su servidor.

Pedazos de mí mismo es una introspección desgarradora. Un ejercicio lúdico e irónico que pone a prueba la pericia del lector. Las confesiones se vuelven dagas de doble filo. Cada esquirla encierra más de una trampa, más de un abismo. Ricardo Sevilla, maestro del sarcasmo, de la pifia y del escarnio, aprovecha la brevedad del aforismo para explotar al máximo la sugerencia, la evocación y, sobre todo, los malentendidos de la implicación. Disjecta membra de un autor que sabe desprenderse de su intimidad para zaherir(se) con ella. El lector es una pieza irregular que tendrá que amoldarse a este rompecabezas. Estás páginas, como todas las que valen la pena, fueron escritas con bilis. Un libro incómodo que terminará por fastidiar a más de uno.

http://www.larabiadelaxolotl.com/adelanto-editorial-pedazos-ricardo-sevilla/

 

 

He vagado por tantas literaturas que hoy me creo capaz de confundirlas todas.

Como el mundo real es chusco, no hay nada peor que hacerse el comediante.

No me gustan los hombres arrepentidos, se vuelven blandos y vacíos.

Yo nunca me hastío de lanzar insolencias, ése es mi don.

De pronto, resulta que el mundo real está hecho de optimistas y ¡oportunidades!

 

 

3.- Jezreel Salazar: Nadie viene.

Se trata del primer libro de aforismos de Salazar. Con antelación había explorado el género. (Recuerdo, por ejemplo, la selección titulada “Errancia al mentir”, en el segundo número de la desaparecida revista Tierra prometida, a principios de 1997). En su cuenta de twitter, asimismo, ha puesto en práctica la escritura lapidaria.

Nada viene es un diálogo aforístico volcado sobre la tradición misma. Ecos y reminiscencias que el Salazar aprovecha para enriquecer, replicar o contrastar frases, premisas u observaciones de distintos autores. Un libro hecho con literatura.

 

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Una nostalgia es un deseo que no puede ser ni construido ni olvidado.

[—Sufre tu desilusión: pide aquello que no puedes obtener.]

De joven suponía que todo culto a la verdad engendra mentira. Ahora, ya viejo, estaba seguro de ello.

[Aforismo: ensayo jíbaro, microscopia del pensamiento, arrogancia.]

Para sobrevivir, el dolor construye fronteras.

[—Lo escuché del otro lado de la puerta.]

Las pesadillas: utopías rotas.

[El asedio de la memoria. El polvo que carcome los rincones.]

Nuestra sombra es superior a nuestra luz.

[Si no supiéramos que avanzamos a morir, ya nos habríamos suicidado. Opino.]

 

 

4.- Armando González Torres: Es el decir el que decide.

Se trata del cuarto título aforístico de González Torres, el segundo en Cuadrivio (Salvar al buitre, su título anterior, alcanzó una segunda edición, dato nada gratuito si consideramos la poca vida editorial del aforismo). Es, acaso, uno de las apuestas aforísticas más sobrias y decantadas de los últimos años. El tino de González Torres es cada vez más exacto. En este título experimenta con una variedad conocida como “aforismo poético”: una observación o comparación lírica que recurre al tono sentencioso para afianzar la idea.

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Un animal muy sabio me dijo: ¡Hombre, ya no hay grandes libros, los adjetivos y los signos de admiración sólo se utilizan por nostalgia!

El maravilloso propósito de todas las especies: acumular otra respiración.

Cada mascota que adoptamos nos cambia, nos da un rasguño de eternidad.

Violentar la frase en el momento exacto, antes de que se vuelva coqueta o pintoresca.

A menudo hay tan poco de mí en lo que digo que al escucharme no me reconozco.

Hay cierta hora incómoda en que uno se mira en el espejo y no sabe con quién reconciliarse.

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Ediciones y Punto

Colección Panfletos, lecturas malditas

 

Ediciones y punto es una editorial independiente cuyo catálogo bordea el medio centenar de publicaciones. En 2016, aparecieron cuatro títulos de la colección “Panfletos, lecturas malditas”, dedicada al aforismo. Sus aforistas son jóvenes (nacidos en los ochentas) y un tanto inexpertos en el arte de la brevedad. Sin embargo, el lector podrá hallar más de una ráfaga digna de recordarse.

 

1.- J. M. Lecumberri: Esquizófrasis.

Esquizófrasis es libro sugerente, poético en muchos momentos. La escritura, la conciencia o la realidad son ejes temáticos. El lector encontrará momentos de mucha madurez, pero también algunos pasajes apresurados o lugares comunes.  

 

Literatura: tener ruinas en tercera persona.

La carne es toda un reflejo sin arquetipo, un asesino sin cadáver.

Uno se toma la vida en serio, con la espera de que se trate de una broma.

Es una atrocidad lo que los poetas le hacen al amor.

Aprender a ser hombre es renunciar a serlo.

 

 

2.- Diego Merino: Necrófrasis.

Necrófrasis es una indagación sobre la muerte; y como apunta el autor: una representación de la zozobra. Consiste en el tono y puntual en la observación, el aforismo de Merino es una cápsula verbal decantada. Una promesa en el arte de lapidar al ser.

 

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Hay música tan dolorosa como el parto, pero no como nacer.

Nacido, demasiado nacido.

Cada beso es una pérfida malinterpretación del asco.

Odiar asfixia, pero permite escupir.

Los humanos no quieren nada más que vivir, y tanto lo desean que temen vivir.

No hay aforismo que no sea una representación de la zozobra.

 

 

3.- Slaymen Bonilla: Distófrasis.

Uno de los temas de Distófrasis es el mito; el otro, la utopía. Una reflexión en torno a la conciencia, el lenguaje o la razón los entrelaza. Un libro redundante, con poca destreza en la síntesis, ofrece, sin embargo, algunos chispazos de intensidad.

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Todo camino es una intensión

La Historia muestra el Mito de un mito específico.

¿Cómo hacer un mito mejor que otro?

¿Cómo discernir?

El sentido es primordial; las formas y argumentos, accesorios.

 

 

4.- Jerry G. Urbieta: Iuréfrasis.

Iuréfrasis es una parodia del aforismo legislativo. Se presenta, a manera de subtítulo, como la “Constitución Política de los Estados Malditos Mexicanos”. Los aforismos se distribuyen en cincuenta artículos que hacen mofa de nuestra triste realidad. Un libro lleno de humor.

 

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Artículo 6

Está prohibida la esclavitud en los Estados Malditos Mexicanos aunque ésta no será considerada de tal manera si se paga el salario mínimo general vigente.

Artículo 7

Los esclavos del extranjero que entren al territorio nacional alcanzarán, por este sólo hecho, el cambio de status y de protección de las leyes en favor de quienes deseen emplearlos en las mismas condiciones de su país de origen.

Artículo 22

La ley protegerá la organización y el desarrollo de la familia, mas no los protegerá de sí mismos. 

Artículo 37

Nadie podrá ser obligado, salvo los trabajadores mismos del estado, a prestar trabajos personales sin la justa retribución y sin su pleno consentimiento. 

Artículo 46

Ninguna reunión armada tiene derecho a deliberar sino hasta después de haber utilizado todo su arsenal.

Artículo 50

Los periodistas serán los únicos responsables de su seguridad en todo momento.

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Otros autores

 

1.- Benjamín Barajas:

Se trata de una de las plumas más prolíficas del aforismo mexicano en la actualidad. En este año, Barajas presentó dos libros que compendian su labor aforística: Misantropías, publicado en España en formato digital, y La sonrisa de Proteo, editado por el Gobierno del Estado de Michoacán.  El primero es una sección reelaborada de un libro precedente —Breves autopsias, de 2013—; el segundo, una compilación que incluye sus libros de aforismo, cuatro hasta el momento, más uno inédito: La risa del alebrije.

 

Misantropías. Sevilla, España: Ediciones Al Albur [e-book].

http://www.larabiadelaxolotl.com/misantropias-benjamin-barajas/

 

Hay suicidas tan exasperantes que hasta ganas dan de ponerles la muestra.

El escritor malo encomienda la difícil tarea de su reconocimiento a la posteridad.

Por temor a las confidencias de los borrachos aprendí a bailar frenéticamente en las fiestas.

Hay ciertos arrabales cuyo único rasgo de cosmopolitismo (y modernidad) es la prostitución.

Leer a los autores jóvenes para olvidarlos: he ahí una clave para sobrevivir a la charlatanería del futuro de las letras nacionales.

 

 

La sonrisa de Proteo. Secretaria de Cultura de Michoacán

.Ser un escritor automarginal es otra forma de llamar la atención.

Dos escritores podrían seguir siendo amigos sólo si reciben las mismas dádivas del sistema.

La autobiografía es una falsa puerta de escape.

Exaltar las propias singularidades es siempre un acto paranoide.

La salud excesiva, pensaba Hipócrates, es peligrosa.

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2.- Merlina Acevedo

En Apholíndromos, el segundo título de Merlina Acevedo, se corrobora una afición por el aforismo y el palíndromo. A estos, se une la fotografía de la propia autora. El “apholíndromo” es entonces una imagen capturada en foto, acompañada por un microtexto que puede ser un aforismo, un palíndromo (o un “revés como la autora los llama) o un aforismo palindrómico. Fue publicado en España por la editorial Arscesis.

 

Apholíndromos. Arscesis.

Reveses

Dádiva, nada más eres, amada Navidad.

Yo salí vil, así soy.

Sonrío y río seré: conocer es oír y oírnos.

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Apholíndromos

Fin del otoño

sólo la última hoja

lo vio llegar.

Iluminada,

la luna se desprende

de su mitad

El melancólico nace enamorado, pero nunca sabe de quién.

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3.- José Manuel García-García

Guarda-Quimeras es un compendio de aforismos, poemas y aforismos poéticos.  Reúne éste muestras de libros precedentes en los que García-García ha explorado los terrenos de la brevedad lírica.

http://www.larabiadelaxolotl.com/guarda-quimeras-jose-garcia-garcia/

 

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que la amargura

te (des)dibuje

la sonrisa

post-marxista:

también mis sueños

son fantasmas

que recorren europa

‘yo no leo

aforismos’

‘mentira

es lo que más lees

pero todavía

no te lo han dicho’

 

Guarda-Quimeras. Las Cruces, New Mexico. Revista Arenas Blancas-NMSU-EñeEdiciones.

 

Rescates literarios

La recuperación de autores o de obras literarias que han enriquecido el panorama del aforismo permite constatar y consultar las fuentes primerizas de una tradición que se empieza a rescatar. Se debe a Javier Perucho, pionero en los estudios de los géneros de la brevedad,  un par de contribuciones este año:

 

1.- Francisco Sosa. Breves notas tomadas en la escuela de la vida. Edición de Javier Perucho. Yucatán: Secretaría de la Cultura y las Artes de Yucatán.

El libro fue publicado en 1910. Es, quizá, el primer libro de aforismos del siglo XX.

http://www.larabiadelaxolotl.com/francisco-sosa-aforista/

 

 

Los que presumen de no escribir sino frases lapidarias, acaban por lapidarnos con ellas.

El que desee vivir en paz con la sociedad debe forzosamente optar por uno de estos dos medios: callar o mentir.

Desconfiad de los que todo el mundo califica de listos. Recordad que es muy frecuente en ellos el pasarse de listos.

Como las flores de la naturaleza, las flores de la lisonja ocultan un áspid no pocas veces.

 

 

2.- Maximiliano de Habsburgo. Penitencia y rehabilitación. (Aforismos). Sevilla: Renacimiento (Colección A La Mínima).

Editado también por Javier Perucho, Penitencia y rehabilitación recupera los aforismos del Emperador, incluidos en capítulo sexto (tomo II) de su autobiografía Recuerdos de mi vida, traducida al español en 1867 por José Linares y Luis Méndez. Incluye, como Prólogo, un texto de Alfonso Reyes sobre Maximiliano en América y cierra con un epílogo de Javier Perucho sobre el aforismo entre los ateneístas.  

 

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A los hombres grandes se les reconoce por los enemigos: quien no los tiene, tampoco en compensación tiene amigos.

Tarda más el cuerpo en descomponerse que la memoria del muerto en borrarse.

No hay cualidades sin pasiones.

Fuerza y poder, al cabo de cierto tiempo se convierten en derecho.

El arrepentimiento es debilidad; la conversión es fuerza.

 

 

3.- Graciela Cándano Fierro. Aforismos medievales. México: UNAM.

Colección de aforismos medievales extraídos de libros como el Calila e Dimna o de Bocados de Oro.

http://www.larabiadelaxolotl.com/frases-del-medievo/

 

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Virtud, sin actos,

no puede hallarse

lejos del vicio.

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Raimundo Llul

 

 

Conclusiones

El recuento de aforismos elaborado por Raúl Aceves reconoce una modalidad literaria que tiene ya varios adeptos y distintas rutas de trabajo. Son atisbos a la renovación de la escritura lapidaria. El crecimiento exponencial que describe este artículo corrobora el interés que sigue despertando. La normalización del aforismo es finisecular. José Ramón González, en su antología Pensar por lo breve. Aforística española de entresiglos (1980-2012) (Asturias: Ediciones Trea, 2013), registra un “nuevo auge” de la aforística en España a partir de los años 1980, y que se acrecienta en el tercer milenio: entre 2000 y 2012, apunta el investigador, “han llegado a las librerías un total de ochenta y ocho colecciones de textos breves de inclinación aforística”.

No con el mismo impulso que en España, los números que obtuve en México con la elaboración del Lapidario. Antología del aforismo mexicano (1869-2014) (Toluca: FOEM, 2015) también anuncian un crecimiento. De la década de 1980 a nuestros días, he podido consultar sesenta libros de aforismos escritos por autores mexicanos, la mitad fueron publicados al arrancar este milenio. Por otra parte, las antologías de Fabrizio Caramagna, en Europa y Estados Unidos, muestran similitudes en las tradiciones de Italia, de Serbia y de Rumania. La creación de asociaciones destinada al estudio del aforismo (en Serbia desde los años 80, en Italia desde 2011), los premios nacionales o internacionales, las antologías recientes y el renovado interés por publicar o traducir el aforismo, así lo convalidan.

            La normalización del género es una de las principales diferencias que se atisba con respecto al recuento de Aceves: cada vez se publican más libros dedicados a esta modalidad discursiva. Dicha normalización se comprueba también con la reivindicación del aforista: quien esculpe estas esquirlas adquiere presencia paulatinamente. En este recuento, hay autores que publicaron con antelación al menos un título aforístico: Merlina Acevedo o José Manuel García-García; asimismo, autores que tienen ya tres o más libros: Benjamín Barajas, Armando González Torres o Ricardo Sevilla.

            Por otra parte, sigue siendo la apuesta de las editoriales independientes la que ha permitido su florecimiento. En este sentido, no hay mucha diferencia con lo hallado por Aceves en el 2000: libros pequeños, en tamaño y en tiraje, algunos editados en el interior del país, y que no siempre circulan con fluidez. Sin embargo, es notorio constatar que varios autores, o incluso rescates literarios, aparecieron en España. El aforismo mexicano cruza el Atlántico en busca de tierras fértiles para su cultivo.

            No estamos ante una masificación del género (poco más de una decena de libros de autor en un año es una cantidad muy nimia), pero sí ante el crecimiento ineludible de su práctica. Raúl Aceves esperaba que su cultivo siguiera siendo algo raro: “eso lo hace más interesante o valioso. El ser excluido de los programas y planes de estudios académicos, de los programas editoriales, de las becas para creadores y los premios literarios, así como de las antologías, historias y manuales de literatura mexicana, convierte al aforismo en rara avis”. Las cosas van cambiando. El grado de dificultad que demanda esta escritura ha sido y seguirá siendo un filtro de arranque contra los inspirados o los improvisados.