Todo lo que entiende el ser humano en estos tiempos, no existe, ni siquiera hay indicios de que existió alguna vez. Se empecina y cree que todo lo que sabe es una verdad absoluta, cuando su supuesta sabiduría solo es un pedazo de concreto. Como es natural, todos intentamos en algún momento de nuestras vidas, hacer algo que nos eleve, nos ponga por encima de todos los demás para poder ser alabados por un gentío de menor capacidad, pero a qué se debe esta fantasía absurda, acaso es necesario minimizar a otros por no comprender lo que “supuestamente” sabemos para sentirnos capaces, siendo esto cierto, no se estaría cayendo en la misma ignorancia que la “minoría incapaz”. Esto nos convertiría entonces en el arquetipo primigenio humano que abunda en el mundo actual. Aquellas personas que creen conocer o saberlo todo, no son más que maquinas sistemáticas, siguen un patrón para toda acción que realice, desde tomar una taza de té hasta hacer el amor. No es eso una verdadera estupidez? pre-meditar todo movimiento, cual si fuera una ficha de ajedrez, donde queda entonces la libertad, lo espontáneo, “el que vendrá”, ya sea, placer, locura, dejadez, o como quiera llamarse, donde está en aquellos casos, existe o bloquearon esa opción? Sea cual sea el error o el beneficio, lo mismo ocurre en el arte o mejor dicho en los artistas, no quiero, ni mucho menos intento hacer un manual de cómo debería ser un verdadero artista, ya que esta idea será una tremenda estupidez, solo expondré lo que a mi punto de vista escasea en la mayoría de los casos.

“El arte actual es como los olores, aquel que está acostumbrado al aroma fecal, nunca se dará cuenta de que eso es mierda.”

En qué momento la palabra escrita o impresa se volvió más importante que la misma poesía, cuando fue que el poeta dejo de ser poeta para convertirse en verdugo de la palabra y del alma. Como se puede entonces invadir la conciencia colectiva, si ni siquiera se puede hacer con la propia conciencia. El hombre esconde todo lo que cree está mal, sin embargo, todo lo que está mal, lo muestra, y es bueno, sin darse cuenta, alimenta su enfermedad, sigue lo que la otra persona sigue, alaba lo que la otra persona alaba y sucesivamente, toda manifestación que tiene el hombre ahora es producto de otro hombre, en otras palabras el pensamiento independiente ya no existe. En vez de haber un avance constante en las barreras de la creatividad, hay una involución.

Entonces el mismo poeta agota su propio recurso, eso no debería ocurrir nunca, la poesía no acaba, es infinita, variable, constante, se renueva al mismo tiempo que el tiempo, avanza usando todo recurso posible para intensificar su propia esencia. En algunos casos se adelanta y en otros se opone, busca un propósito o quizá ninguno, hasta puede intentar explicarse, pero creo yo, que no hay explicación para el desprendimiento del espíritu. La necesidad que tiene la poesía es de renovarse en cada momento, hasta que llegue al punto en que no tendrá que seguir, “porque habrá podido alcanzar lo inalcanzable” (ya lo dijo RImbaud). Dada la libertad del poeta para hacer y deshacer la poesía, su condición se puede comparar con la de un preso, ya que como el, puede privar su libertad por alguna acción en contra de su propia naturaleza.

“Un poeta se vuelve genio, cuando descubre el mundo exterior en su interior”

La búsqueda intrínseca que el poeta realiza en el lenguaje, siempre lo hace fuera de sí mismo, fiel al pensamiento romántico “la búsqueda de musas inspiradoras para la creación” no afirmare ni desmentiré esta frase ya que en algunos de los casos, esto puede ser cierto, pero creo yo que esto es una gran pérdida de tiempo, lo digo con tal afirmación, porque no hay fuerza externa que ayude a crear, es muy distinto que, el entorno que rodea a cualquier persona impulsadora de la creación lo motive, generando ideas que pasan por un proceso interno, para que esta salga a flote apenas caminando. Entonces, el origen de esta creatividad impulsiva se halla dentro del mismo hombre, de tal forma la búsqueda debería ser interna, conocer todos los rincones del cuerpo y del espíritu, para poder experimentarlos en el momento debido, o si se quiere, explotarlos al mismo instante en que las emociones aparezcan en su estado más primitivo. Cualquier persona tiene la capacidad necesaria para poder experimentar la creación, y con mayor capacidad las tiene el poeta por su facultad a la percepción y la sensibilidad, los caminos que sigue los puede encontrar en sí mismo. Dada esta libertad, la búsqueda de la trascendencia está dentro de uno mismo, sea cual sea el estado en que se encuentre el creador, es primordial abarcar los campos internos del sentimiento, la emoción, la razón y la fuerza imperativa del desprendimiento del cuerpo para evocarse a lo que verdaderamente importa, el arte. Alejarse de la materia, ya que esta obstaculiza el proceso hacia la genialidad.

Se intenta muchas veces escribir y plasmar al mismo tiempo que la voz interna, pero eso no es del todo posible si al escribir creamos parámetros para una estructura poética correcta. Esto no debería de ser así, ya que en el caso que fuere, el pensamiento reforzado por los filtros creativos no las inventa, no existen para ellos tales parámetros que nosotros mismos creamos. Las estructuras que supuestamente se supone que es correcta, no lo es, porque estas solo reprime lo que el lenguaje desea transmitir, entonces, por que seguir creando estos malignos que restringen la pureza de la conciencia y la inconciencia. Dejar que fluya al igual que el pensamiento las palabras que se plasman en el papel, en el ordenador, en el cuerpo, en una vocalización incorrecta, en donde sea, dejando que corran y se repitan, que salten, vuelen, lloren, se cambien entre sí, se unan, que jueguen y peleen en momentos debidos o indebidos, se podría hasta matar o suicidar, si así lo disponen, es ahí donde no deberíamos entrometernos, por que en esos momentos se encuentra la máxima expresión poética que puede hallar el hombre en las palabras.

El poeta no debería de seguir ninguna norma que trate de quebrar el estado puro de su poesía, porque esto solo limitaría la verdadera fuerza que tiene, la libertad plena con la que se maneja cuando esta viva es indescriptible. Podemos decir también, que la poesía en el mejor de los casos, es todo aquello que se oculta ante los ojos de los hombres, pero se revela en todo su esplendor a lo que humanamente llamamos alma.

“El arte es un aborto de la humanidad”

Gran parte de la creación artística que existe en el mundo, es la propia interpretación que da el artista a la realidad. A veces esta realidad es alterada u otras representada fielmente, pero casi siempre es el reflejo de lo que el artista es interiormente. Todo lo que haya ocurrido en el artista hasta la edad madura, influye bastante en su trabajo artístico. En algunos casos, los artistas no ven como algo bueno o placido su trabajo, ya que, lo único que intentan hacer es trasportar toda la carga emocional que llevan consigo a un cuadro, a una poesía, a una melodía, etc. convirtiéndose mas en una condena que en placer. Es como si abortaran a diario hijos que no desean, sin embargo, la acción que ha ocurrido para que estos existan, ha sido placentera y culposa a la vez.

Creo yo, que la expresión artística que pueda conmover y trasmitir sin necesidad de explicación lo que el artista desea, es aquella que se trabaja con el dolor o cualquier emoción negativa, digo esto porque estas son las energías más potentes que hacen trabajar al artista de manera excepcional, siendo vulnerable a estas emociones por el simple hecho ser humanos, hace que su trabajo sea más real, llegando con una fuerza indescriptible a cualquier persona, por más que interfiera la condición social, cultural, económica, etc. la obra transmitirá con la misma intensidad, conmoviendo los sentimientos que nos vuelven frágiles. “Si el ser humano sufre, es porque está vivo, entonces nos hace saber que existimos”.

Es importante decir que la necesidad que tiene el artista por crear debe involucrar conceptos que vallan más allá de las palabras, incluso del mismo concepto, porque esto puede hacer que la obra trascienda, tan solo por cautivar todos los sentidos del espectador por igual. Esto se desea muchas veces, pero lograrlo es un proceso de experimentación interna, que implica buscar y entender perfectamente el importante rol que desempeña las emociones negativas en el proceso de la vida cotidiana. Aun más si estas emociones siempre han estado presentes en uno, lo mejor que se podría hacer, es hablarles para que trabajen siempre a nuestro favor.

“El horror es la energía más potente para la creación”

Para el ser humano, pensar en temores que pueden llenar de un solo impacto sus emociones, les causa un inevitable pavor. No por el hecho de cautivarle de una manera especial, en el sentido de que la fuerza que les llega, no es sino una belleza escondida, muy por encima de que cause temor o no. Para el pensamiento actual del ser, se cree que todo lo bueno o bello, supuestamente, tiene que estar enmarcado en ciertos patrones o estereotipos ya establecidos por un pensamiento que no nos pertenece, sin embargo, lo aceptamos sin decir nada. Lo bello o bueno, necesariamente tiene que ser agradable a la vista, muy por encima de otras necesidades de mayor urgencia. En las relaciones sociales, por ejemplo, se prioriza más la belleza física que otras cosas más importantes de la persona, lastimosamente esto determina el grupo social. Cruelmente, se selecciona a las personas inconscientemente, con el canon establecido por sus padres, y sus padres de sus padres, etc. etc.… estos padres primigenios, fueron los que estúpidamente empezaron adoptar el pensamiento más estúpido que pudo adoptar la humanidad. “La prevalencia de la belleza física, muy por encima de la espiritualidad y el raciocinio del propio ser” lastimosamente, aún sigue vigente dicha idea, y difícilmente podrá ser erradicada de la mente del hombre, ya que, eso se consume a diario, y los jóvenes son los ciervos, los esclavos, de este fiel pensamiento.

En el arte, la belleza no necesariamente tiene que seguir los mismos conceptos. Acepto y aplaudo todas las formas de belleza que se transmite en el arte en general, y muy por encima de todos, alabo con suma satisfacción los de la pintura y la escultura.
En la pintura, los grandes maestros se dejaban llevar por una estilización del ser humano, muy sobre valorada creo yo, porque intentaban recrear con mucho detalle la perfección del cuerpo humano, pero dicho sea de paso, la gran habilidad y el manejo de ciertos conocimientos artísticos, le sirvieron para que transmitan sus propios ideales de belleza, aunque esta sea sumamente mecánica, porque lastimosamente, más allá de un gran manejo del color y un conocimiento absoluto de la anatomía humana y otros componentes, no sirven de nada, si es que no se hallara una conexión entre el artista y su obra. Estos conceptos cambiaron un poco con la creciente de las vanguardias, poco a poco se empezó a explorar una naturaleza más vivaz, más real. Algunos, empezaron a buscar en su lenguaje pictórico, aquella conexión que hacia faltaba bastante siglos atrás, siendo uno de esos conectores, la transfiguración del sentimiento y las emociones personales a través del cuadro, hacia el espectador. Aplicar esto en la obra pictórica, requiere de ciertas capacidades que debe tener el artista para cautivar en una sola impresión, la atención del espectador, pero más allá de hacerlo de una manera superficial, se tiene que cautivar la esencia del mismo ser; su alma. La belleza con que se atrapa dicha esencia, es los mismos sentimientos que humanizan y vuelven al mismo hombre, en hombre. El horror, el dolor, la tristeza, la soledad, etc… estados, emociones, que vuelven de una u otra forma vulnerable y temeroso al ser humano. Si es que se trabaja con estas “fuentes”, es posible capturar en un cuadro, el alma del espectador.

Personalmente, la belleza es una de las formas más variadas y sinceras que puedan existir en la naturaleza en que vivimos, y unas de sus formas excepcionales es el horror y el placer hacia lo grotesco, como vital fuente de creación. La sensibilidad con la que se puede transmitir, es sincera y potente. Lastimosamente, son pocos los seres humanos que podrían llamar al horror algo bello, me alegra y me entusiasma demasiado, ser uno de esos seres, porque eso hace sincero y sensible mi obra. El horror en el mayor de los casos, es la forma más completa y más pura de la misma belleza, porque no necesita ser modificada ni mecanizada, para poder transmitir sentimiento en los seres humanos. Pura tal y como es, exalta el alma, la enriquece con emociones que difícilmente se podría encontrar en otras cosas. El ser humano, tiene miedo a todo aquello que no conoce, por lo tanto, le aterra la idea de descubrirlo. Entonces, este mismo temor es el que crea imágenes que causan restricción hacia lo que no conocen, es ahí donde la creación ya está ejerciendo su fuerza en el ser humano, sin que este se dé cuenta de que está ocurriendo.
La posibilidad de que ocurra es ilimitada, siempre es perenne en la mente frágil del ser, el temor y el miedo lo ven como una condena, cuando deberían verlo como una belleza natural. Es por eso que afirmó con total seguridad, que trabajar partiendo del horror, hasta degradarlo en otras emociones de igual similitud, sería para el artista, un gran motor de creación, más allá de la capacidad visual que tendrá la obra, el contenido espiritual, metafísico, sería más alcanzable y entendible para el espectador.


Zaid Díaz, (Lima, Perú). Estudió Psicología. A veces suelo ser un noema o un snark, o un snark cazando a un noema, canto cuando el frío abraza mis huesos, y aplaco su calor de hierro con un cigarro. Vivo pensando en colores y palabras, en sueños antiguos que algún antepasado me dejo en la memoria, pero sobre todo, vivo medio muerto, escribiendo desde el limbo.