Mi principal problema ontológico: un spot para el futuro

Siempre he querido ser el tipo 

que afirme Dios no existe

sin que la tv señale su conducta

como la más imbécil del año

 

siempre he querido, repito,

pero eso es francamente inconcebible

 

sé perfectamente

que a la gente le aburre las verdades pretendidas

y que en su top de personas despreciables

tipos como yo

están en las primeras posiciones

 

decir Dios no existe

claro

ya no es ninguna novedad 

 

pero aún hay quienes fruncen el puño

cuando le pito

unos bigotes al arcángel Gabriel

y aprovechan eso después

para publicar un reportaje chistoso

en las noticias de la tarde 

 

odio por eso que las plazas 

aún no estén llenas de “personas anormales”

y que en las bancas 

no encuentre cuarentones

que sueñen con incendiar una librería católica

 

la tv, lo sé, no esperará mucho

para volverme famoso

en un spot de retrasados mentales 

 

pero juro por la inexistencia de dios

juro mi ciega devoción a las botargas

que a veces

me interceptan en la calle

 

y juran

que la verdad y la mentira

tienen un costo

más o menos barato.

 

Hay un principio esencial respecto a la naturaleza del humor 

 

Todos en este mundo tenemos

talento como comediantes,

pero casi todos aún

nos resistimos

a pisar un escenario,

vestidos de esmoquin,

frente a un público exigente

que siempre espera

los mejores chistes del vulgo. 

 

Todos tenemos el talento, en cierto,

pero los rangos

jamás escapan de nosotros:

hay verdaderos maestros

que no requieren

la peor nariz que pudo

imaginar Quevedo

para demostrar una lección

de comicidad

en una reunión cualquiera

o en el sketch

de un programa de tv.

 

Un ejemplo ilustre es Rodney Alcala;

en 1978, antes las cámaras

de The Dating Game,

el asesino mostró la sonrisa

más sincera y hermosa de América,

sin decir ninguna broma al aire.

 

Si -como dice el viejo sabio-

vale la pena ser obvio,

especialmente

si eres famoso por tu sutileza,

 

he aquí un modelo a seguir,

bravucones.

 

 

ANTIHAIKÚ

 

Ronca el amo sobre la hamaca:

el perro mientras tanto

se acerca al charco de baba y se contempla.

 

DE QUINCEY DECLARA

 

A favor de la belleza

hay asesinatos ejemplares

que no volverán a repetirse:

 

aplastar una mosca

en una cicatriz

por ejemplo.

.


 

Aurelio Macó (1991, México, D.F.). Ha publicado en diversas revistas y sitios web como Revista El humo, El grito literario, Tachas, Tres pies al gato y Vozed. Está por publicar su libro El tragicómico moderno.