Prueba de amor

 

Él, nervioso, emocionado, atemorizado, espera frente a la puerta. Pasea de un lado a otro. Dentro se escucha el sonido de cosas cayendo, uno que otro golpe y algunas groserías, como si el baño le quedara muy pequeño a quien está dentro. Dentro se escucha el sonido de “agua” corriente.

ÉL: ¡Ya!

El sonido de agua se detiene.

ELLA: ¡Cállate que me desconcentras!

ÉL: Ay, sí, perdón. (El agua corre nuevamente) No era mi intención. Discúlpame princesa (Pausa. Ella no responde) ¿Verdad que me disculpas? (El sonido se detiene nuevamente).

ELLA: Qué no entiendes que te calles.

ÉL: Sí, perdón, perdón, perdón, perdón. Yo sólo…

ELLA: ¡Ya cállate o lo vas a arruinar!

ÉL: Sí, princesa.

(El agua corre nuevamente primero mucho, luego poco, después casi nada. El gesto de Él, se va contrayendo más cada que el sonido disminuye su intensidad, hasta que no se escucha nada).

ÉL: (Susurrando) ¿Ya?

ELLA: No cabrón, me dieron ganas de hacer una pausa. ¡Pues claro que ya! ¿Qué no oyes?

ÉL: Bueno (Pausa. Retrocede para no estorbar en la puerta pero nadie sale) ¿Muñeca? (Pausa) ¿Nena? (Pausa) ¿No vas a salir?

ELLA: No, no quiero.

ÉL: ¿Te vas a quedar ahí para siempre?

ELLA: No, nada más hasta que estén los resultados.

ÉL: (Sumamente meloso) Preciosa, quedamos que íbamos a ver los resultados juntitos.

ELLA: Eso fue antes de que me decepcionaras.

ÉL: ¿Decepcionarte?

ELLA: Te dije específicamente que quería la otra que es más segura.

ÉL: Pero el de la farmacia dijo que eran iguales.

ELLA: ¿Me estás diciendo mentirosa? (Sollozando) Sabes lo importante que es esto para mí. Lo nerviosa que he estado. Mi vida entera depende de esto pero no te importó. Eres un falso tú no me amas, por eso me trajiste ésta, la prueba más chafa que encontraste. Te vale lo que me pase.

ÉL: No me vale, sabes que te amo, siempre te he amado…

ELLA: No es cierto, si me amaras no me decepcionarías. Por eso me voy a quedar aquí hasta que pueda ver los resultados ¡YO SÓLA! Para que se te quite.

ÉL: (Cabizbajo) Está bien.

ELLA: (Saliendo de golpe sosteniendo cuidadosamente con papel, una prueba de embarazo) O sea, te vale. El bebé y yo podríamos estarnos muriéndonos ahí adentro y a ti te vale.

ÉL: Pero si tú dijiste.

ELLA: No me culpes a mí de tus errores, eres un egoísta.

ÉL: No hay que pelear, por favor.

ELLA: Si no quieres pelear, no me hagas enojar, así de simple.

Él: (Sereno) Está bien, ya no te haré enojar.

ELLA: ¡Eso no es suficiente, pídeme perdón!

ÉL: ¿Qué hice?

ELLA: ¿Tu indiferencia te parece poco? ¿Y en un momento como este? A veces te comportas como un idiota.

ÉL: Esta bien, tienes razón, perdóname. (Silencio) Ya, no te enojes.

ELLA: (Indignada) No sé si pueda perdonarte.

ÉL: Hago lo que quieras pero perdóname ¿sí?

ELLA: No, no lo harías.

ÉL: En serio, pídeme lo que quieras. Estoy muy feliz de estar contigo, voy a hacer todo por que sigamos así.

ELLA: A ver si es cierto. Mmmm, date una cachetada por mí (él se golpea). Jálate el cabello (se jala el cabello). Brinca (él brinca), párate de manos (él lo intenta pero las órdenes van muy aprisa y trata de seguirlas lo mejor que puede), haz  10 lagartijas, aúlla, tócate la nariz con la lengua, chúpate un codo, date otra cachetada, ronronea, brinca, corre en círculos, llora, híncate, chupa mi zapato.

Ilustración de Laura Hernández

Ilustración de Laura Hernández

ÉL: (Deteniéndose bruscamente) ¡Qué!

ELLA: Chupa mi zapato (Pausa) ¿O no me quieres? (Él chupa el zapato) Está bien, te creo.

Él: (Tratando de besarla) ¡Gracias!

ELLA: (Alejándolo) ¡Iuuug! ¡Qué asco! Tienes boca de zapato, no me vas a besar así. Mejor ten, cuida esto (Él toma la prueba de embarazo) ¿Qué haces, tarado? ¡La vas a echar a perder! Así no se agarra, tienes que colocarla en posición vertical sobre una superficie plana. (Él baja la prueba casi hasta el piso) ¡Ahí no idiota! Qué tal si le  pasa algo. ¿Qué tal si se nos olvida y la pisamos o le cae algo encima? (Pausa) ¡Ya sé! Extiende la mano (Él la extiende) ponla ahí y no te vayas a mover eh (Él pone la prueba sobre su palma extendida). Qué asco, no cabe duda que eres un cerdo.

ÉL: ¿Qué tiene? Está tapada.

ELLA: (Riendo desenfadadamente) Como se nota que nunca habías echo esto. Esas pruebas siempre se salpican TODAS.

ÉL: ¡Qué asco! ¡Qué asco! ¡Qué asco! ¡Quítamela!

ELLA: Ni se te ocurra tirarla eh. Ya bastante jodidos estamos con que hayas traído la prueba más chafa que encontraste como para que además la arruines. Además es un ratito, luego te lavas las manos, no seas mamón.

ÉL: (Resignado) OK. (Silencio incómodo) ¿Y? Ammm ¿Y? Pues, pues… ¿Tú qué quieres que sea?

ELLA: ¿Que sea qué?

ÉL: ¿Niño o niña?

ELLA: No seas imbécil ¿Cómo preguntas eso?

ÉL: (Silencio incómodo) Yo creo que va a ser una niña. (Pausa) Va a ser muy bonita, como tú y le voy a regalar muchos vestidos preciosos y…

ELLA: ¡No le vas a regalar nada porque no es nada! ¿Entendiste? No-es-NADA. Es un retraso normal, por el estrés, son las desveladas, necesito una noche para descansar bien, nada más.

ÉL: Pero dices que eres muy exacta.

ELLA: (Histérica) ¡Ay, sí pero las cosas cambian! ¿No entiendes? Aunque haya sido regular siempre  a lo mejor ahorita ya no lo soy y punto. O también puede ser otra cosa, no sé: me estoy quedando estéril, mi matriz se descompuso, tengo quistes o un tumor. Sí, seguro es un tumor. Es más, no estés chingando con esa prueba, yo no voy a ser mamá, esto es cáncer, mañana me muero y ya, fin del asunto.

ÉL: ¡No! No digas eso. Con nena o sin ella, yo no podría vivir sin ti.

ELLA: No seas cursi.

Pausa. Él intenta curiosear el resultado de la prueba.

ELLA: ¡No la voltees! Si la mueves vamos a ver como sale el resultado. No quiero ver, no quiero saber. Déjame seguir pensando que no es cierto hasta que sea definitivo.

Él vuelve a dejar la prueba como estaba. Pausa.

ELLA: ¿En serio no podrías vivir sin mí?

ÉL: En serio. Yo te amo, haría lo que fuera para estar contigo, (bromista) hasta lamer un zapato.

ELLA: (Riendo) Tonto. Eres muy lindo. Si yo te lo pidiera, entonces ¿te casarías conmigo?

ÉL: (Triste) Me encantaría pero sabes que no puedo.

ELLA: (Furiosa) Ya sabía. ¡Eres igual que todos! Sólo me usas.

ÉL: No digas eso, yo te amo.

ELLA: ¡No es cierto! Si me amaras te casarías conmigo.

ÉL: Muñequita, sabes que no puedo. No puedo. Todos saben que tú y yoque tú y yo no… Ellos ya saben que tu bebé… Yo no podría vivir con eso. (Ella solloza) Además mis papás me matarían, más si se enteran que ni siquiera tuve nada que ver. Pero tú sabes que siempre voy a estar contigo, siempre voy a quererte y a cuidarte. (Pausa) Ya no llores nena.

ELLA: No quiero, no quiero hacer esto, no quiero tener un hijo. Esto no puede ser cierto. Dime que no es cierto por favor, por favor dime que no pasó, que no pudo haber pasado.

ÉL: Ya no llores, todo va a estar bien.

ELLA: No podría ¿Cómo pudo pasar?

ÉL: Es que alguien se estuvo portando mal.

ELLA: (Parando abruptamente el llanto. Furiosa.) ¡Cállate! ¡Cállate! ¡No te atrevas a insinuar que esto es mi culpa! Yo no fui, no, yo no. Fue su culpa. (Pausa) ¿No me crees?

ÉL: Sí, te creo, te creo pero por favor cálmate.

ELLA: Mientes. Tú no me crees, no confías en mí pero no fue mi culpa, no pude hacer nada. Ese día no me sentía yo, estaba muy feliz, fue la mejor fiesta del año, yo no había tomado casi nada, quería aguantar hasta que amaneciera, no quería perderme nada. Mis amigas estaban impacientes porque todavía no se nos acercaba nadie y empezamos a jugar, coqueteábamos para ver a quién sacaban a bailar primero. Repasamos a todos los chicos, él era el más guapo. Estaba justo enfrente de mí, mirándome fijamente y sonriendo. Tenía unos dientes perfectos y sus ojos eran preciosos pero no podía verlos por mucho tiempo, su mirada me ponía nerviosa se notó que le gusté mucho. Se me acercó y sin decir nada me besó. No creas que fue de esas cosas calientes, atascadas, súper vulgares. Fue algo muy tierno, él me besó así, sin decir nada, porque sabía que éramos el uno para el otro y que entre nosotros no se necesitan las palabras. Nos enamoramos, sabes. Estoy segura de que es amor, ese sí es amor.

ÉL: (Celoso) Sí, por eso está él aquí, deteniéndote esta cosa.

ELLA: (Enojada) ¿Tú qué sabes? No puedes decir nada del amor porque a ti nunca te han pelado.

ÉL: No importa, sí sé qué es el amor.

ELLA: Sí cómo no. Según tú ¿qué es lo que sabes, idiota?

ÉL: ¿Estoy aquí o no? (Pausa) Yo sí estoy aquí contigo, porque te amo. Si él te quisiera…

ELLA: ¡Nadie te pidió que vinieras!

ÉL: Tú me lo pediste.

ELLA: Bueno, sí… pero si vas a estar reprochándomelo mejor lárgate fracasado y entiende de una vez que él es el único al que quiero y que nunca, NUNCA, me voy a fijar en ti (Él, decepcionado deja la prueba en el piso y se aleja caminando lentamente). Sí, lárgate, maldito cobarde, eres igual que todos. No importa cuánto digas que me amas tú también me dejas. (Él la mira y sigue caminando hacia la salida)¿En serio te piensas largar? Eres un marica, te faltan muchos huevos para estar conmigo fíjate. Ni siquiera te atreverías a venir y repetirme todo a la cara. Te vas a arrepentir. ¿Oye? Ponme atención, te estoy hablando. Mírame, tengo algo importante que decirte. Te estoy hablando. Voltea, voltea. Ven. No te vayas. No te vayas (Lo alcanza). Por favor no te vayas. No me dejes sola. Perdón por todo lo que dije, tengo miedo, tengo mucho miedo.

(Pausa. Avergonzada) Mentí, él no me quiere, yo pensaba que sí. No quiso ni bailar conmigo, me besó, me tomó de la mano y nos fuimos para estar solos. Todo pasó muy rápido, me sentía tan bien que no podía pensar en nada. A mis amigas todavía no se les acercaba nadie y yo ya estaba a solas con él, seguro se morían de la envidia, nunca me habían visto con alguien tan guapo. Siempre me molestan. Sabes, somos muy competitivas, cosas de mujeres, pero no importa que sea la que ha tenido más hombres, nunca admiten que soy la más guapa. Dicen que es por zorra no por bonita o que siempre me ligo a los más feos.

(Con voz soñadora) Pero él era distinto a todos esos, era tan guapo. Sé que lo hice pasar la mejor noche de su vida, lo complací en todo y la mayoría me gustó, pero no usamos condón. No creas que eso lo hago siempre, no lo hubiera hecho con cualquiera. Nunca me había dejado así, te lo juro, en serio nunca, nunca lo había hecho así; además, fue muy tierno. Me dijo que no me preocupara porque él me iba a cuidar, que era la mujer más bonita que había visto, que lo que él realmente quería era tener una familia, ser papá de una bebita que tuviera mis ojos. Le dije que eso no era necesario, yo quería acostarme con él aunque después no volviéramos a vernos, divertirnos era lo único que importaba. Se enojó un poco, me dijo que el nunca haría eso, que no le gustaban los acostones, que las mujeres no eran para eso, eran para quererlas y consentirlas. Hablaba mucho del futuro, de nuestro futuro juntos. Dijo que me iba a querer siempre, que era hermosa, la más hermosa de todas y la más tierna. No se cansó de repetirme por qué ninguna mujer podría compararse conmigo nunca y que si no le correspondía tendría que quedarse sólo porque nadie nunca podría hacerlo sentir lo mismo que yo (Pausa).

(Decepcionada) Soy una estúpida. En serio pensé que me quería. Nunca me había sentido así. Los otros nunca me importaron, lo que quería era ver la cara de mis amigas, me encanta ver su cara de rabia, no sé por qué. A veces creo que me odian y no se por qué pero eso me gusta. Aunque siempre digan que soy una golfa, no me importa porque sé que en el fondo se mueren de la envidia porque siempre consigo lo que ellas quieren, bueno, el que ellas quieren.  Además ¿qué no lo dicen siempre ustedes? “Si fuera vieja, sería putísima”. Bueno, pues yo sí, yo sí lo soy, yo si tuve los huevos de hacerlo aunque a ellas les duela, aunque se ardan y me odien, tengo más huevos que ellas (Pausa).

Eso ya no importa, esta vez fue distinto. Con él no, no fue así. Eso era diferente, él era mío, nadie más me importaba. Sólo podía pensar en él, en las cosquillas que sentía bajo la piel cuando me tocaba, lo feliz que me hacía sentir estar con él, imaginar una vida con él…Y pensé que él sólo podía pensar en mí.

ÉL: (Regresa, tomando la prueba decididamente) ¿Quieres ver cómo va?

ELLA: No, no me acerques esa cosa.

ÉL: (Acercándosela) ¿Qué no haga qué?

ELLA: No, no hagas eso. En serio, no quiero verla.

ÉL: ¿Segura? Yo creo que quieres verla más de cerca

ELLA: No, qué asco, no me acerques eso. (Forcejean juguetonamente hasta que ella se zafa.)  Ya, no juegues con eso.

ÉL: ¿Por qué no?

ELLA: Hice pipí en ella, no es para jugar.

ÉL: ¿Segura?

ELLA: ¡Ya!

ÉL: ¡Corre!

ELLA: No, por favor ya.

ÉL: ¿Si te toca sería como si te orinaras la cara?

ELLA: (Riendo) Qué asco, cállate.

ÉL: Me encanta tu risa.

ELLA: No, es fea.

ÉL: Yo podría escucharla toda la vida, si me dejas (Pausa) ¿Me dejas?

ELLA: ¿Qué?

ÉL: Escucharla, todos los días, hasta que me muera.

ELLA: ¿De qué estas hablando?

ÉL: Yo no puedo alejarme de ti, pase lo que pase siempre voy a cuidarte ¿por qué no casarnos entonces?

ELLA: Pero todos saben que no es tuyo.

ÉL: No importa. Sólo quiero estar contigo.

ELLA: Bonito futuro nos espera, una puta y un cursi.

ÉL: ¡No vuelvas a decir eso!

ELLA: ¿Por qué no? Hay una en cada familia ¿No sabías? Hasta la tuya debe tener una ¿O no tiene y por eso me quieres “adoptar”?

ÉL: ¡Ah! ¿Por qué siempre estás a la defensiva?

ELLA: No estoy a la defensiva, sólo acepto lo que soy. Mi mamá ya tenía una hija lista, otra bonita y una perfecta ama de casa, faltaba la puta sin remedio, ni modo, me tocó pero sabes qué, no me importa ¡Nada me importa! ¡No necesito a nadie! ¡No me importa lo que digan!

ÉL: Te importa, yo lo sé. Si no, no te habrías esforzado tanto por hacer que todo eso que dicen fuera verdad. (Pausa) No les voy a decir, no te preocupe. Yo te voy a cuidar y te voy a querer siempre (se acerca para besarla pero ella se aleja).

ELLA: ¿Cuánto tiempo ha pasado?

ÉL: (Mirando su reloj) Ya se acabó el tiempo.

ELLA: (Nerviosa) No quiero verla, vela tú.

ÉL: Juntos, dame la mano, vamos a verla juntos.

Ven el resultado. Pausa.

ELLA: ¡Sí! ¡Sí! ¡Gracias Dios! ¡No soy una pendeja! ¡No voy a tener hijos! ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias! No lo puedo creer. Ahora sí vamos a ser felices.

ÉL: ¡Muy felices! A empezar desde cero, sin ninguna preocupación. Ya verás.

ELLA: (Condescendiente) Ay, muchas gracias por esperarte conmigo y por detener la prueba. En serio, en serio gracias pero no importa lo que te hayan dicho, le soy fiel a mi novio. Esto fue muy importante para mí pero, no lo engañaría contigo.

ÉL: ¿Qué? Pero ¿de qué hablas? ¿Cuál novio?

ELLA: Pues el papá de mi “bebito”. Nos enojamos por esto pero pues ahora ya no tenemos ningún problema, ya podemos estar juntos.

ÉL: Pero es un idiota, no te quiere.

ELLA: ¿Cómo lo puedes juzgar si ni siquiera lo conoces? Él me adora, se muere por vivir conmigo y que formemos una familia.

ÉL: Pero, pero te dejó.

ELLA: Sabes qué, eres detestable. No voy a permitir que lo difames. Tú no lo conoces, no es como los demás, es distinto. Él sí me ama.

ÉL: No, él te usa. Yo te amo.

ELLA: Mira, no te emociones, no por estar juntos unos minutitos ya nos vamos a casar y a vivir juntos toda la vida. No seas cursi.

Ella empieza a irse.

ÉL: (Intentando detenerla) No te vayas, espérate.

ELLA: Qué asco, eres un cerdo, no te me acerques con esa cosa.

ÉL: Pero es tuya, yo ni siquiera quería.

ELLA: ¡Ay, ya! Supéralo.

Ella sale. Él, enfurecido, tira la prueba de embarazo. Oscuro.

Adriana Carbajal