Una entrada desempolvada del archivo rabioso. Poemas no originales, pero dignos de leerse. Escritores de Honduras, Nicaragua, Argentina, Chile, El Salvador y Bielorrusia rinden armas a un pequeño recuento de poesía crepuscular y enferma.

 

El Mar está formado de lágrimas, por eso algunos mueren ahogados en su llanto. Los barcos no llegan a puerto porque los hombres esperan su llegada para asaltarlos. Por eso mejor el naufragio y el espantoso beso de la ola que llena de sal los huesos de los muertos. Nadie se salva del océano, los peces son almas de los que murieron y viven ahogados; parece que naufragar es nuestro destino. Barcos perdidos en el mar profundo de la vida, abandonados para herrumbrarnos y anclar a fuerza de tiempo en un lodoso cementerio de esperanzas corroídas. Hasta que llegue el día en que se escuche desde el cielo: “El mar está seco, el último hombre se lo ha tragado”. 

Ludwing Varela, Tegucigalpa.