No sé volar papalotes

cuando era pequeña

cualquiera

arrancaba la cuerda de mis manos

y me enseñaba a realizar

minuciosamente

el delicado arte de manipular el objeto

de papel

en el aire

a todos les importaba que no fallara

que el aire no me arrancara del suelo

o el suelo no me arrancara del aire

que no me atraparan los árboles

y que el pasto no me saludara de cerca

 

tengo veintidós años

y

no sé volar un papalote

ni preparar comida

ni siquiera

sé pedir pizza por teléfono

u ordenar en los restaurantes

cualquiera lo hace por mí

temen que no lo haga bien

y termine indigestada

intoxicada

o con ganas de vomitar

cualquiera

evita que me estampe

con el cielo

el suelo

o cualquier otro enemigo

de las niñitas adultas indefensas

 

aún tengo todas las muñecas de mi niñez

y todas tienen nombre

dos cambios de ropa

personalidad propia

y miedo de que me equivoque intentando vivir

 

se supone que yo sería su mamá

llegaron bajo el árbol de navidad

y junto a mis pasteles de cumpleaños

para enseñarme a vivir la maternidad de un modo más o menos responsable

 

fracasaron en la misión

pero

son buenas consejeras de soledad

hombros para llorar

guardadoras de secretos

 

me dieron muñecas

para enseñarme a ser mamá

porque temían que no supiera hacerlo

cuando tuviera un evidente embarazo adolescente

pero Kimberly

la nenuca gigante de los vestidos rosas

me convenció de abortar

cuando el embarazo adolescente llegó

y cómo no hacerle caso a mi hijita de plástico

si tiene esa sonrisa de señora

que sabe volar papalotes

y preparar paella vegetariana

 

tengo veintidós años

y no sé volar un papalote

ni preparar

ni comprar comida

ni ser mamá de muñecas de plástico

ni parir bebecitos que no quiero parir

pero cualquiera

juega a enseñarme minuciosamente

cómo es que se hacen todas esas cosas

que la gente hace

por tradición

necesidad

o terquedad

 

tienen miedo de que el cielo me arranque de la tierra

y de que la tierra me arranque del cielo

de que me estampe con cualquier cosa

o me caiga de cualquier lado

 

cualquiera

vive la vida que me enjaretaron mis papás

para evitar que yo tenga que hacerlo

 

o que yo sepa que puedo hacerlo

 

cualquiera se lleva mi autonomía

y me viste con vestiditos de holanes

zapatitos de charol

moñitos en la cabeza

y todo es diminuto

para que no me entere de que soy grandísima

ni de lo fácil que es volar un papalote

preparar comida

decidir tener un aborto

cuidar a mis hijitas de plástico

o vivir

como todas mis muñecas

que son

                  en secreto

feministas

 

tengo veintidós años

y sé

                   en secreto

volar papalotes

no mentiré diciendo que sé cocinar

u ordenar en restaurantes

pero sí sé

               también en secreto

pedir pizza por teléfono

cuidar hijitas de plástico

tener abortos

y vivir.

 

[Hay cadáveres…]

Hay cadáveres

que deciden su condición

                            de estrobo

desde lo alto de un puente

se entregan al viento

que los expande en el asfalto

 

y

yo

que te tengo un amor precoz

 

aquí

donde una azafata

me enseña un juego pantomímico

para que pueda salvar mi vida

 

en seis horas

van a vomitarme en mi ciudad umbilical

con todo y el sabor etílico a ti

y a tu estúpida ciudad lejana

que es igual de estúpida que la mía

porque es igual de lejana

y porque ninguna tiene la decencia de ser la misma

aunque tú  

al menos tienes el mar

y yo no tengo

ni puerto

aquí no hay piratas

y

para nada

sirven los astrolabios.

 

[Un, dos, tres]

Un

dos

tres

por mi violador

      mi violador

   a mí

me corresponde el derecho

de arrancarle los ojos

y clavarlos en su garganta

que mire sus vísceras

.                       carne putrefacta

 

Un

dos

tres

por el violador que viaja conmigo

                                           con nosotres

en el transporte público

 

con el que intercambio miradas

 

¡Vuelve a mirarme las piernas!

te escupo

 

¡Vuelve a acorralarme a la vuelta de mi casa!

vuelvo a clavarte mi navaja en el vientre

 

¡Vuelve a correr asustado!

te sigo

ahora no pido auxilio

te sigo

voy sola

te sigo

van conmigo

                     las que no gritaron

                     las que no corrieron

                     las que no te clavaron una navaja en el vientre

vamos juntas

vamos por ti

 


Itzel Nayelli Palacios Valdivia (Ex Distrito Federal, 1993). Miembra de la colectiva de poesía Hilanderas. Actriz en la Compañía de Artes Antifantoche. Señorita Vagabunda en Facebook. Sobreviviente en el país de los feminicidios. En su tiempo libre lee las amenazas de violación y feminicidio que le envían por declararse mujer con cuerpA y corazonA.