Menos voy a poder

No puedo escribir paredes 

menos voy a poder escribir poemas.

No puedo arrancarle carcajadas a los nenes 

menos voy a poder robarle sonrisas a tu vieja.

No puedo cogerme al hombre incorrecto 

menos voy a poder acostarme contigo.

 

 

Los domingos

Para Matias

 

Los domingos me desafía la tristeza 

a un mano a mano hasta la muerte.

La tengo de hija. Le hago lo que quiero.

La arrastro por el piso y la pateo.

A veces trae canciones 

y otras veces aparece con tus fotos.

Pero no me hace nada.

Voy a la calle, tomo una cerveza,

fumo algo y le clavo mi sonrisa 

en el medio de la panza.

Se queda tirada,

escupe sangre toda la semana.

El domingo se vuelve a levantar 

y me enfrenta.

Mano a mano hasta la muerte.

Hasta su muerte.

Siempre es igual.

 

Rocío 

Anoche me colgué de la ventana.

Hay tantos libros de Aira

y yo…

Qué manera de arruinar el tiempo.

Igual que los tres viejitos

que atrapo con los ojos.

Salgan de ahí.

Escapen de la lluvia.

¿De qué hablarán?

Vayan a leer a Aira.

¿Hablarán de Aira?

¿Por qué nombro tanto a Aira?

Nunca leí nada de él,

creo que papá tiene algunos de sus libros.

Siempre lo nombra como “el mejor”

Yo repito lo que escucho,

no sirvo para otra cosa.

Una bolsa de residuos sobre el cordón.

¿Quién la puso ahí?

¿Los viejitos hablarán de la bolsa?

Frena un colectivo 

doblemente obligado

por un tipo mojado 

y el semáforo en rojo.

Cada tanto algún rebelde cruza en rojo,

termina puteado o internado.

O velado.

Por lo general lo primero.

Me cuelgo de los cables de luz,

de las sombras,

del rocío,

de Rocío.

¿Para qué querés que tenga cuatro piernas?

¿Para correr más rápido hasta tu casa?

Te hablé un ratito:

saliste linda en la foto

sacando la lengua.

Me tocaría.

No hay excitación, hay ternura.

No puedo.

¿Estás leyendo?

¿Por qué leés esto?

Con todos los libros de Aira esperando(te).

Mi papá tiene algunos.

Nunca los leí.

Qué manera de arruinar el tiempo.

 


Daniela (Buenos Aires).