Nuestras bocas, padre, forman una ojiva que destruye

el arsenal del olvido.

La simbiosis de mi vientre con la manzanilla

curaron a mi madre de su ausencia de ternura.

Mis huellas dactilares recorren esta ciudad exiliada

de su vasija de barro.

El maíz se recuesta encima del asfalto

que cae del canasto de mi otrora existencia.

Fui una niña que guardaba en su pañuelo

la hebilla de amor que tatuaba su espalda.

Mis pies son flores azules

que recogí del pelo de mi madre,

cuando depositó su lágrima en mi hombro.

/Uno aprende a irse del sitio de la herida/

Nuestras bocas, padre, son una ojiva que apunta

en contra de todo lo que fuimos

hasta convertirnos en vasijas de recuerdos de arcilla.

 

 

 

La naturaleza del amor

 

Mi amor está roto.

Mi amor es una semilla a la que impongo naturaleza.

El cardumen de saliva que asesina

la efigie del animal sagrado que amé.

Mi amor es la zorra que lleva en el cuello

los huesos de su amo.

Mi amor es la gota en las yemas del desierto

que alguien bebe para vivir,

pero muere, ante la ausencia del vaso.

Mi amor está roto.

Mi amor es el diapasón que emite

el sonido suicida

dentro de la naturaleza, a la que impongo semilla.

 

 

Amor domesticado a la sombra

 

Estoy domesticada.

No sirvo para conjeturar el sonido inocente que somos cuando amamos.

Busco palabras imposibles como siniestra locomoción de mi cuerpo a tu orilla –para decir que yo soy de ti.

Soy este espasmo de mi miedo. Este ovillo de carne que se aprieta a tu ausencia.  Una mariposa aferrada a la necrosis de su larva. Un muerto que aprieta la caracola para escuchar la boca amorosa del pasado.

Quién soy – pronuncio cerca del abismo. No voy a caer. Soy cobarde al caos de la caída. Soy cobarde a unir palabras que hablen sobre el principio de mi locura.

Soy cobarde y cubro mi piel con motivos para que los otros me quieran. Pero todo es superficial. Dentro de mí, una sombra transfigura mi corazón como si fuera una guillotina.

Estoy domesticada  al delirio siniestro de mi sombra–te digo- y tu amorosa cabeza asiente dentro de mi pecho.

 


Sara Montaño Escobar (Loja, Ecuador, 1989). Licenciada en Psicología General. Poemas publicados en revista impresa “Fuego” (Ecuador),  revista digital “Amazon” (Ecuador), “El faro” (Ecuador), “El Humo” (México), Monolito (México). Relato publicado en libro “Pasaporte” (Editorial Dadaif Cartonera, Ecuador). Forma parte del colectivo “Habemus poesía”

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