Cuatro estaciones integran este libro circular: Esquilo de Otoño, Sófocles de Invierno, Eurípides de Primavera y Píndaro de Verano. El yo lírico asume la voz de los vates griegos. Papiros apócrifos despliegan unas dagas aforísticas a manera de coro. Fragmentos reinventados de la tragedia clásica ilustran y reclaman la vigencia de los problemas existenciales ya planteados por los antiguos griegos.

Las apuestas más atractivas de la aforística contemporánea cruzan los umbrales de la poesía, del ensayo, de la escritura fragmentaria y discontinua de las notas, el diario o la autobiografía. Así, en Los sueños de las sombras de Fernando Menéndez, se tienden puentes con la poesía y con el drama; reflexión y sensibilidad armonizadas a través del diálogo, de la palabra. El aforismo es un género fronterizo, un híbrido. Una de sus virtudes radica en su capacidad de adaptación y asimilación discursiva. Sucede así en este libro.

Demasiado intelectual para ser sublime.

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La mentira sutil de vivir hablando en aforismos.

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Si hay migas de luz sobre las flores, te sientes frágil para amar.

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Los aforismos ante Dios son todos iguales.

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El palabrerío de los malos poetas suscita soberbios diarios.

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No hay camino más peligroso que el que borras.

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Caminos que no van a ninguna parte, dibujos de pensamientos con los pies.

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El más allá nos enmohece.

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Deja tu aforismo y desaparece.

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Amar como una sutileza o una pesadilla.

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La legibilidad del mundo termina en el futuro.

 

*Fernando Menéndez. Los sueños de las sombras. Guijón, Asturias: Ediciones Trea, 2016.