“De todos mis amigos solo uno me pone nervioso. No es güero pero todos le decimos así desde que lo conocemos. Tiene pelo crespo y la piel morena, sus ojos son medios verdes o medios amarillos algunas veces. Como una cáscara de tamarindo cuando el sol le ilumina la cara. De lejos dan ganas de morderle un pedazo de su carne: su mano venosa y ancha. O su pierna larga cuando juega futbol en el recreo. Tiene vello suave y delgado entre las piernas. Un día le vi las nalgas mientras se cambiaba el short en el baño. Me dio muchísimas vergüenza pero sentí calor. Calor y era diciembre y helaba”.  

Mario

 

 

No podemos tolerar ese tipo de escritos entre nuestros estudiantes. El problema no es que escriba o que le guste la poesía sino su contenido. Estamos muy apenados pero es nuestro deber informarle que su hijo tiene serios problemas de identidad y está faltando a las reglas de la institución.

La directora del colegio

 

     

Si me preguntas a mí, mujer, creo que Mario estaba jugando. Los muchachos de ahora juegan todo el tiempo con la sexualidad. ¿Has visto cómo se hablan y cómo se tocan en la cancha después de anotar un gol? Y no veo a nadie escandalizado.

Joaquín

 

        

 Me da mucha pena, María. Hemos sido amigas desde que nuestros hijos están en el kínder. Lamento profundamente que tengan que romper con su amistad. Mario dice que es solo un juego y Joaquín y yo estamos seguros de que nos está diciendo la verdad. Pero como padres responsables que somos no vamos a dejar las cosas así nomás a la ligera, a la suerte. Vamos a estar observándolo y acompañándolo en todo momento. No tienes que disculparte, nosotros somos los que estamos apenados con la situación.

Mamá de Mario

 

 

Prohibido, estrictamente prohibido que vuelvas a ver a ese pinche maricón de mierda. En qué estabas pensado, Eduardo, al hacerlo tu amigo y traerlo a casa a dormir tantas veces. Dime la verdad: ¿Hicieron algo alguna vez? No llores chingada madre, no llores. Si nunca te pegué en la puta vida bien me dan ganas de hacerlo ahora.

Papá de Eduardo

 

 

No puedo hablar demasiado pero mañana a las cinco sale el autobús y quiero despedirme. No tienes que decir algo para disculparte. No era mi intención ocasionarte tantos problemas. No me perdono que ahora quieran sacarte del colegio así nomás por una tontería que se me ocurrió escribirte. Escribir, perdón. Lo lamento Lalo. Sabes que te lo digo desde el fondo de mi corazón.

Mario

 

 

Qué onda mi Lalito, siempre si te quedas a terminar el año o qué rollito. No te agüites, la banda sabe que no tuviste nada que ver con las puterías de Mario. Los jotos se enamoran así muy de repente. Son peor que las mujeres. Deberías de quedarte, no falta mucho para salir. No te agüites, los compas estamos para apoyarte.

Estudiante del colegio

 

 

Qué estupidez, Mario. Sabes cómo íbamos a sentirnos tu papá y yo sin tener noticias tuyas. No puedes huir de los problemas. Creemos en tu palabra, si fue una broma pues fue una broma y se acabó. No vamos a ir más allá para averiguar si nos estas mintiendo. Pero no te conviertas en un insensato. Tus abuelos vienen el sábado y te quiero bien. Ya sabes que se dan cuenta de todo lo malo que te pasa.

Mamá de Mario

 

 

Ora, pinche Mario, qué milagrazo encontrarte. Oye, ¿me la chupas poquito? Ándale, nomás tantito. O qué. No soy un tamarindo picosito como Lalo. Pinche putote. A leguas se te veía de qué lado te iba a gustar mascar.

Estudiante del colegio

 

 

Noté muy callado a Mario. Deberías mandarlo con nosotros en las vacaciones. No me gusta verlo así. Ni siquiera abrió el regalo que le trajimos. No probó el pastel y eso es aún más grave porque ese sabor no lo perdona. Llévalo al médico, a lo mejor está enfermo.

Abuela de Mario

 

 

Mañana vamos a Sayula a cacería. ¿Vas a  usar la escopeta de una vez por todas o quieres que tu hermana la aproveche para siempre? Quita esa cara, hijo. Cuántas veces tengo que decirte que todo lo malo pasa. Cuando menos lo pienses llegarán las vacaciones y estarás con tus abuelos. Verás que te distraes y dejas esa tristeza a un lado.

Joaquín

 

 

Lamento informarles que todo el cuerpo directivo, docente y personal administrativo de la institución estamos muy consternados con lo sucedido en nuestras instalaciones. Deseamos de corazón la pronta recuperación de nuestro queridísimo Eduardo. No está de más decirles a sus señores padres que no descansaremos hasta dar con los responsables de tan aberrante acto.

La directora del colegio

 

 

Querida, María. Creo que tu postura es injusta. Hace dos meses y medio que Mario no está en el colegio y ni siquiera tiene comunicación con Lalo. El dolor te ciega y te comprendo enormemente. Tu hijo es muy especial también para nosotros. Y lo sucedido es inaceptable y doloroso. Sé que la razón, ahora, no está de tu lado, pero deseamos de corazón la pronta recuperación de Lalo. Nadie se merece lo que le hicieron.

Mamá de Mario

 

 

Estoy en Cuernavaca, con mis abuelos. Desearía que todo esto que está pasando fuera una pesadilla para no sentirme tan culpable. Porque me siento una mierda, Lalo. Releo a cada rato las notas de los periódicos. Lo que te hicieron es lo más doloroso que he sentido en la vida. Espero que alguna vez logres perdonarme por todo lo que te he hecho sufrir.

Mario

 

 

Ni madres, cabrón. A mí que ni me quieran meter en el lío. A lo mejor el pinche Lalo aprendió las malas mañas de Mario y por eso le hicieron lo que le hicieron. Es que ese pinche Mario, hace unos meses me lo encontré y con su voz de putote me dijo que si me la chupaba tantito. ¿Cómo ves? Ya andaba de joto conmigo.

Estudiante del colegio

 

 

Jódanme la vida. ¿Cómo es posible qué ninguna de las cámaras del colegio haya captado algo importante? ¿En serio quieren hacerme creer que existe la posibilidad de que Eduardo se haya auto lastimado? No puedo creerlo, en serio. Pero voy a llegar al fondo de este asunto.

Papá de Eduardo

 

 

Mamá, por Dios. Qué le voy a decir a Joaquín. Te pedí de favor que cuidaran muy bien a Mario. No es posible que no haya regresado a casa aún. ¿Qué hora son? ¿Tienes idea a dónde pudo haber ido? ¿Te dijo algo, te pidió dinero, te contó alguna situación, estaba llorando? No conoce Cuernavaca, no sabe de los peligros. Háganme el favor de salir a buscarlo. Inmediatamente vamos para allá.

Mamá de Mario

 

 

A nuestra comunidad estudiantil y las familias de nuestro colegio, lamentamos informarles del sensible fallecimiento de nuestro apreciado y querido alumno Eduardo Arreola Monroy, que dejó este mundo la mañana de este martes. Su cuerpo será velado en la capilla de San Juan Pablo II. Y el día de mañana, a las 4:00 de la tarde, se llevará a cabo la misa de cuerpo presente en el santuario de nuestra señora. Descansa en paz, nuestro Lalo.

La directora del colegio

 

 

Esto que siento no creo que sea injustificado.

Mario

 

 

Señor, tiene que calmarse, ahora mismo está corriendo la averiguación en contra de siete alumnos como presuntos responsables y corresponsables en la muerte de su hijo. No podría decirle nada más. Sólo que estamos confiando en Dios nuestro señor y en la justicia de este país para que, sea quien sea, se encuentre al responsable o los responsables de este lamentable hecho. Antes no podemos difundir rumores porque podemos entorpecer las diligencias de las autoridades. Debe comprender.

La directora del colegio

 

 

“A dos días de la muerte del joven de 15 años, Eduardo Arreola Monroy, la sociedad tapatía sigue inmersa en la gran tragedia. Desde ayer no se habla de otra cosa que no sea de los siete. Y ante eso sólo surgen una infinidad de preguntas: ¿Cómo sabía el agresor que eran siete? ¿Alguien más le ayudó o el agresor actuó solo? ¿Cómo hizo para reunirlos a todos en ese sitio? ¿Es tan evidente que sólo vengó la muerte de su amigo? ¿Quién le enseñó a usar un arma? ¿Cómo enfrentará este hecho el empresario en bienes raíces Joaquín Valverde, padre del presunto responsable y dueño del arma? ¿Quién ayudó al agresor a maniatar perfectamente las manos de los siete occisos y a desmembrarlos, según los forenses, con increíble maestría? ¿Por qué el tiro de gracia a la altura del corazón de cada uno de los estudiantes? ¿Cómo habrán sido las horas de infierno que debieron vivir los siete?”.

Fragmento de nota periodística, El Informante, 6 de abril

 

 


Diego Armando Arellano, (1984 Ciudad Guzmán, Jalisco). Periodista y docente. Escribe cuentos, crónicas y entrevistas para diversas publicaciones, algunas de ellas: Luvina, La Jornada, Cuadrivio, La hoja de arena, Punto en línea, entre otras.