El libro se mantiene como la opción civilizatoria por excelencia, sea en su modalidad impresa o electrónica. Sus virtudes cruzan los siglos y en el límite de sus páginas puede guardarse una forma más óptima para la humanidad o iniciativas para intentar una destrucción sistemática de arquitectura social. El libro cobija los extremos e igualmente el equilibrio para distinguir un futuro con niebla a la vista. Cuando se abandone la confianza en sus cualidades, el género humano andará directo hacia su aniquilación.

               Encuentro que la iniciativa cultural de Avispero (fundada en 2009), radicada en Oaxaca, integrada por un equipo de jóvenes entusiastas bajo el comando del escritor y filósofo Leonardo da Jandra (Chiapas, México, 1951), da un paso al frente y de manera lateral a la publicación de la revista Avispero, un auténtico oasis para hidratar la reflexión crítica en este país, lanza una colección editorial con clásicos que hace justicia a las virtudes civilizatorias a las que hago referencia líneas arriba. Como se sabe, Oaxaca es uno de los estados más heridos por la inopia de la clase intelectual y, no obstante, será difícil abatir el entusiasmo de sus jóvenes, con lo cual hay motivos para confiar en un mañana de cielo azulado. Avispero delimita su tentativa: “Participar en la vida pública para generar nuevos derroteros direccionales que posibiliten la ampliación del conocimiento a la par que la implementación de valores con el objetivo de lograr una sociedad más reflexiva y crítica.”

               El énfasis en el ejercicio de la crítica no me parece menor, ya que cada día atestiguamos sin remedio el olvido de los valores más elementales, no sólo desde la parte política (la más evidente), sino también en acciones como la vida social, editorial, artística o estrictamente personal. El desgaste actual en el que se encuentra la sociedad alcanza las fibras más sensibles del espíritu, por lo que es necesario un replanteamiento de coordenadas, y aquí es donde se visualiza la oportunidad al frente de la iniciativa Avispero. Da Jandra, dueño de una obra literaria extensa y comprometida, arriesga otra meditación sobre el presente y planea deja el legado más sustancioso que pueda lograr un personaje insignia de la cultura contemporánea: curiosidad, inquietud, acciones.

               Detrás de una estela vasconcelista (José Vasconcelos era oaxaqueño), la reciente colección editorial de esta iniciativa se integra con los siguientes volúmenes introductorios de la cultura universal: Cuentos fantásticos, Poemas memorables, Antología de grandes pensadores I y II, Nuevas propuestas de literatura zapoteca, Cuentos fantásticos, Epístolas morales de Séneca y Textos esenciales de Vasconcelos. Los volúmenes funcionan como un recuerdo de la gesta vasconcelista, que editó desde la Secretaría de Educación Pública, miles de volúmenes de los autores más necesarios de occidente. Aquí encuentro un resabio de aquellos heroísmos, salvo que en este caso realizado como iniciativa ciudadana, sin uso de recursos públicos.

               Que el libro aún funciona como un acto de resistencia, no se ha puesto en duda. Este es uno de los más meditados, ya que lejos de optar por las facilidades del panfletarismo, se interponen como barricada los valores más altos de la cultura literaria, lo que implica una confesión de esperanza, cada vez más escasa a fecha reciente. La naciente editorial Avispero golpea seco para introducir una modalidad crítica de intervenir en el escenario de la cultura, desde Oaxaca, con los ojos puestos en la juventud que se acerca a los libros en busca de un camino lateral al que parece hegemónico. No queda sino celebrar que aún haya quienes se arremanguen para dar estas batallas.