Las hojas secas

 

Concibo el caer de las hojas secas

como ancla de olvido

lamentándose.

 

Brindan el aroma tan peculiar del fracaso,

acobijan el sueño;

se filtran a través de la nebulosa

que lentamente se acerca a ti

 

¿Ya es la hora?, preguntas;

entonces ¿cuándo?

 

Sé que estás ahí

evitándome, hiriéndome

planeando tu partida

 

El fin está próximo.

Desbordarás con fervor nuevos lienzos;

la miseria del posmodernismo

invadirá la fiebre del pincel.

Convertirás el Estocolmo en arte,

te olvidarás de mí.

                    

Así que llena el vaso de calma

a cuentagotas.

 

Aguardaré pasivo en tu regreso,

en tu cajón de ayeres

y aquí, mientras escribo,

las hojas siguen cayendo

bajo mi claro nombre.

 

Efecto invernadero

Fauna virgen, clavel:

recorramos juntos

las cumbres del sol.

                     

Insípido ámbar,

amapola hiriente,

posa tu rostro

sobre el seco río.

 

Epifanía la esperanza,

ruleta del llanto,

incrústame el añejo plomo

que guardas en el pecho.

 

Llena el cielo de incertidumbre.

Haz caer lágrimas

contra mi tierra, inúndala

que la flora se mantendrá intacta

aunque las gardenias mueran.

 


Andrés Segovia (Mérida, 1999) Cursa estudios en el Centro de Educación Artística “Ermilo Abreu Gómez” con especialidad en Música.