Rwaaaarghuh

Chewbacca

 

Los wookies articulan sonidos guturales que son sumamente reconocibles. Dicho timbre de voz les cuesta, no puede evidenciar con claridad su objeto. Nosotros desafortunadamente no hablamos wookie. Si fuera el caso, qué elocuentes y emotivas serían nuestras conversaciones, ¿no lo crees? Aunque, con ello, traerían con nudos en la cabeza a un séquito de filólogos.

Imagínate, siempre iniciar una charla con:

Argh-arghuh.

—Em, sí. ¿Y cómo va tu día?

Rwaaaarghuh.

—Ah, sí; yo también pienso lo mismo.

Rhaww.

—Cuídate, mano. Luego nos vemos.

 

O, dejando fuera el cosmopolitismo:

 

Rwaaaarghuh.

Rhaww.

Argh-arghuh.

Rhawkarg.

 

Al llegar a este extremo coincidiríamos en nuestra habla. Esto nos evitaría de muchas palabras en sumo embarazosas y fuera de órbita como: suegra, cuñado, casero, inge, lic.… y muchos otros aburridos e incipientes términos del glosario científico.

Ya, con una sociedad wookie, y sus muchas escuelas de pilotos para maniobrar la Estrella de la Muerte y el Halcón Milenario, solo nos faltaría algo: la escritura. Imagínense una literatura wookie, un Chewbacca en Sacramento con bosquejos pochos, haciendo narcoliteratura wookie: narrando sobre píldoras psicodélicas, el contrabando de naves y el bloqueo espacial de las rutas de comercio. Entonces las balaceras y la metralla se resumirían en inmaculados párrafos mientras uno de sus personajes va por el espacio en su nave, melancólico, degustando el tema de Scott McKenzie, San Francisco, cuando entonces se percata que trabajosamente se le da el inglés, y termina por tararearlo.

O bien, otra idea que revuelvo en mi cabeza es una poesía wookie.

Qué aterrador sería siquiera considerar una alt-lit wookie. Pasa algo más en mi mente como un molde clásico: el soneto. Aunque ya en resumidas cuentas, si fuéramos realmente wookies tendríamos en definitiva otra métrica, u otros ismos al igual que epígonos sin conteo. Para esto solo nótese el primer cuarteto tomado del indispensable poemario  “Tardes en Tatooine”:

 

“Rwaaaarghuh, Rhawkarg

             Rhaww, Rhawkarg, Rhawkarg

            Rhawkarg, Rhaww, Rhawkarg

Argh-arghuh, Argh-arghuh…”[1]

 

La cohesión en cada verso es armónica, la semántica respeta perfectamente la idea. Sus brillos letrísticos denotan inexorabilidad en el lenguaje; una muestra más de que, la poesía wookie ocasionaría en los lectores un gran impacto.

Y en su microficción:

“Cuando la princesa Leia despertó, Chewbacca todavía seguía allí.”

 

Para finalizar, diremos que la pericia de los wookies con las armas, les ha brindado un  puesto generoso y bien merecido en las nuevas sociedades galácticas; amén de su suerte en esta época de tiranos como Darth Vader.

 

[1] Se dice que al ser rechazado por tercera vez por la princesa Leia, Chewie, optó por escribir este poema.


Víctor Bahena (Distrito Federal, 1993). En su haber los siguientes libros: Limbo de Agua (Proyecto Almendra), A como dé lugar (Babel todas las voces), La próxima estadía (Matraz Ediciones) y el libro de aforismos Caldo de oso de Sikore Ediciones. En España forma parte de las antologías Kawai Chiguetsu, Mario Benedetti (Editorial Letras Como Espada), Antología Internacional del Haiku (Editorial Pasos), entre otras. Estudia Lengua y Literaturas Hispánicas en la Facultad de Estudios Superiores Acatlán – UNAM.