Qué es lo que podemos hallar en los recuadros novelísticos de las Brontë, además de la ingrata condena de trabajar y no tener otra manera de embolsarse plata, más que apostando por la literatura. Suena irreflexivo el hecho de que hoy en día, alguien desee escribir para comer; un poco más coherente es escuchar que ellas no lograron su primera finalidad, por lo que Emily se fue a las piedras sin saber que su osada e insurrecta novela, Cumbres Borrascosas, narrada por dos principales cronistas, lograría estimación y una fama debida hasta después de la Primera Guerra Mundial.

Los campos de batalla habían impregnado en los conceptos ideales y figuraciones anteriormente consideradas, pero nunca antes vistas, derrumbando los enfoques comunes y moralistas esparcidos en la literatura del periodo. El libro que fue publicado en 1946 sería una de las bases para los jóvenes novelistas que, casi por obligación suprimían las ideas de la banal cordura. El encuadre literario empezaba a ser desigual con unos toques bélicos.

Wuthering Heights (Cumbres Borrascosas) se encuentra lejos de ser una historia de amor convencional. Las pasiones encontradas serían exclusivamente procesos del afecto entre Heathcliff y Catherine, quien como el principal frenesí y delirio para su compañero de puericia, su amor utópico, únicamente sería lo que da comienzo a la bizarra travesía de estas figuras. Malditos estos individuos y maldecido todo aquel legado dejado.

Las clases sociales no son más que la inseparable integración de individuos en un espacio en el que comparten rasgos en común, normalmente económicos. Tal es el caso de los Earnshaw, la familia dotada de la rutina monótona característica de la burguesía del siglo XVII, a ésta llega Heathcliff, en un alba cualquiera, probablemente a resaltar que cada miembro de cualquier grupo es poseedor de características distintivas y este es el motivo por el cual es parte del mismo, y cualquier alteración en el ciclo se vería repudiada por los miembros que la sufren.

Los grupos son separaciones, las cuales en ocasiones se ven rasgadas por unos cuantos individuos. Aquel mocoso Heathcliff analfabeta y ajeno, es la viva figuración de la venganza, el resentimiento y el rencor, ejemplificándolo al volver y apoderarse de todo aquello donde vivió su proceso de infante, y en el que claramente consignó un objetivo, acompañado de recelo, y este mismo recelo sería por lo que eventualmente se convertiría en un descabellado ser.

Se dice que de niña, Emily inventó un mundo de ficción al lado de sus hermanos, formado por tres países imaginarios (Angria, Gondal y Glass Town) donde solía jugar a crearse historias ambientadas. En Cumbres Borrascosas, se encuentra su punto de vista irónico de la realidad -el cual al parecer poseía desde niña-, y que, a pesar de fallecer a los 30 años por tuberculosis, estaba perfectamente consciente de los ascensos y descensos en los estatus sociales. Relató una bizarra historia en la que participarían peculiares personajes y nos llegó a deleitar con una pseudo-novela de amor. Jamás habrá de nuevo prójimo que, a pesar de su situación, se haya dado el lujo de escribir una obra como lo que ésta ha llegado a plasmar.

 


Carlos Álvarez García (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 1999). Estudiante de la carrera de Lengua y Literatura Hispanoamericana en la UNACH. Ha publicado diversos artículos en Rankia (foro de economía).