El  miércoles 22 de enero del 2014, el poeta Marco Fonz se suicidó en Viña del Mar, Chile.

En marzo, La Rabia del Axolotl rinde homenaje al poeta, gurú,  crítico sin piedad de nuestra “poesía”, uno de nuestros más sobresalientes colaboradores, amigo, viajero y rabioso altisonante de este valle que él habita.

Después de permanecer en Quito fue al sur buscando la Patagonia. Viajaba, porque  sabía que  es una de las pocas formas de vivir. Era trashumante, deliraba, mentaba madres y reía con sorna. Varios de nosotros discutimos ahora sobre qué parte de las historias que  Marco contaba sobre su vida son reales. Verdadero poeta, de ahí que sus enemigos hayan sido inalcanzables poetasestrellasderock amantes de los reflectores.

A nosotros nos tocó verlo poco, pero digamos que de cualquier forma estábamos condenados a encontrarnos con él.

Digamos también que cuando llegamos a Ecuador y lo vimos por primera vez, no creíamos que aquel hombre que no paraba de acariciarse la barba y de corrernos sutil o directamente de su casa, fuese a quitarse la vida meses más tarde al lado del mar chileno.

Ahora sus críticos corren al altavoz, desconocen su obra, sus fundamentos, su mirada de gato e incendio, el salto que sólo poetas como él pueden dar al vacío, el cabrón poeta del Fonz.  Pendientes quedan las balas que Marco soltó a diestra y siniestra por América. Antes de que lo encarcelara la vida, la vejez,  nuestro  “muchacho de sombra”  decidió que tenía suficiente de todo esto.

Índice

Fonz y la poesía perisureña coyoacanaca por Pedro Damián Bautista/ Página 2

Marco Fonz: minero del aire por Iliana Vargas/ Página 3

¿No te sientes un extraño en este mundo? por Edgar Artaud Jarry/ Página 4

Marco Fonz y Nono de Panópolis por Mauro Hernández Fuantos/ Página 5

Poemas sueltos por  Marco Antonio Fonz Ortega/ Página 6

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