He aquí mi insomnio

Mis ojos de cristal opaco

Mis párpados más caídos que la noche

Desde luego  mis pupilas resisten

el fuego vertical en la penumbra

de una habitación amarga

 

Primero fueron los inviernos

después  el humo y las risas

Perdí la cuenta de los meses

las madrugadas en que sólo decías nada

No sé si cargué con los poemas

repartida entre la tinta y las sombras

tu fortuita piel transparente

no sucedió con cada mudanza

 

Cómo se hace para cerrar los ojos

Acaso prefiera el cincel y las manos

pero las caricias vacilan

y los besos se me han oxidado

 

¿dudar sin violencia? No

¿acariciar a través de la ventana

las constelaciones que miras?

¿girar mientras se derrite un reloj?

¿lamentar cómo huyen

las tenues pesadillas a gatas?

No     He aquí mi insomnio

Y no llegas puntal

en esta hora que te extingues

 


Alberto Daniel  Garnica Hernández (Ciudad de México). Estudiante de Lengua y Literaturas Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM.

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