A Eduardo Menache

 

          La noche eterna son tus nombres que se atreven a cubrir al sol; a través de esta noche te seguiré. El día eterno aguarda tras la última voz humana; a través de este día te seguiré.

          En el silencio de mi corazón germina el ritmo de nuestra danza. El tiempo se mide en rostros, todo se concentra en este sueño.

          La tierra es tan profunda como el cielo: percibo esto al caer; se hunde mi reflejo en las alturas.

          Vuelvo hacia el momento en que nací. Sin detenerme, habitaré otras memorias, otros cuerpos, otros destinos… Seré cada hombre y cada dios. Y caminaré más allá. Para olvidar lo que supe y recordar lo que soy, dejando atrás el último instante, más allá del primer signo del tiempo.

 


Abraham Vidal González, (México, 1987). Egresado de la Escuela Mexicana de Escritores. Narrador de ficciones y adicto a la escritura de diarios que guardo en un baúl con candado. Bibliófilo, ex jugador profesional de poker, ex estudiante de biología. Aficionado a las psicopatologías. Puedes encontrarme en mi recién nacida cuenta de Twitter: @silencito_vidal