Dr. Manhattan

¿No será que
tú y yo
estamos ausentándonos
uno del otro
pero además
nos provocamos
una soledad mayor
que sólo
la de no tenernos?

Lo que intento decir
es
que ahora
me doy cuenta
o finjo darme cuenta
que eres tú
mi camino
mi conexión
al mundo
y yo
por puro capricho
se me ocurre
que soy el tuyo
(pero) sin darme
cuenta que es eso:
un capricho
del pensamiento.

 

Verónica González

Orto

Otro poema inevitable de amor
que no tiene nada de particular; como en todos,
no es amor lo que se siente aquí sino su ausencia.
Por eso seré breve: si querer duele
y tratar de dejar de querer duele un poco más,
el dolor de haber logrado olvidar es mucho mayor;
aunque, por lógica, imperceptible.
En realidad, no siento nada
y no hay dolor mayor que ese;
ni la brisa que pasa, o el frío que me despierta.

 

Hi, Q

Incluso cuando sueñas conmigo
                                                          dices
que yo te estoy pensando mucho.

 

Verónica González

Me gustan las flores

Las flores no lloran,
no se comen las uñas de nervios,
no se abren más que a sus horas
y nunca recuperan un pétalo que les arranquen.

Ellas no vuelan, nunca despegan un pie del suelo
y, a pesar de su talante impecable, marchitan
cuando acaba la tarde.

Las flores no lloran,
se les llenan de lágrimas los ojos.

Son bellas al sol.
Y todavía lo son
                                 muertas.

 

Verónica González

 

Óvalo

Luna: (amanece) te extraño.
No tu sonrisa de oreja a oreja
en medio de la completa oscuridad;
no tu voz frágil que como una guía
me seduce y conduce bajo los faros de la noche,
no tus besos de lejanía puestos en el cielo
apagados como ascuas en el domo de la penumbra
sino tu ombligo perfecto y diminuto
que sostiene en su boca el diamante
destellante en la superficie de tu cicatriz
oculta en las sombras de las llamas que me llaman
encendidas con la luz azul de un fuego aletargado.

 

Ultramar

En el fondo
sólo los buzos
saben besar.

 

Verónica González

Omisión

Amor, tú
quieres la experiencia
en las manos, la sensación en la boca,
el dolor en los pies…

¡…y no los tienes!

Amor, has sido llamado,
te han dado la mano, te han besado la boca,
te han pisado los pies…

¡…y no lo tienes!

¿No tienes experiencia, ninguna sensación;
no sientes dolor, Amor?

Es porque no tienes manos ni boca
ni pies. ¿No crees, Amor?

¿Qué son para ti mi experiencia,
mi sensación,
mi dolor? ¡Amor,

nada!
¡De mí no tienes nada!
Porque no
                   soy
                           nada
                                    más.

 

Verónica González

Forever Alone

No creo en nadie,
nunca he llorado,
no poseo problemas
ni solución para ellos.
Sin embargo, me oprime
constantemente la sospecha
de que todo se resolverá llorando.

 

Verónica González