Ante las Grietas del Ojo

La antigua maquinaria coloca un tres en vez de un dos y quiere que por ello gritemos de alegría. Sin embargo no hay que dejarse engañar, la vejez de la vida, ese deterioro en nuevos años, no es más que nuestra pupila raspada, llena de astillas por sueños tecnicolor, por el fuego del encendedor que quema otra locura en el papel donde escribimos nuestros propósitos de año nuevo.

En esta Latinoamérica, donde todos quieren ser fotógrafos. Pensarán que solo basta comprar una cámara, “mientras más cara mejor” y hacer un clic. En algún sentido es cierto y el arte fotográfico es muy accesible. Pero no del todo: hace falta la mirada, el tirarse al suelo y llenarse de barro o el arriesgar algunos huesos subiendo a un poste de luz.

Ante lo efímero de las fotografías en el medio virtual, ¿cómo impactar al observador cuando hay tantos bancos de imágenes? Cuando las masas nos arrodillamos ante el reino de lo visual, ¿cómo conmover con la cámara?  Al menos por ahora, con estas luces y sombras que nos ofrece Catalina Rodas podemos no estar tan solos frente al capricho del sol, desafiar la mirada y ver todo lo que resplandece detrás de la pantalla oscura en la que nos acostumbramos a vivir a veces. Instantáneas desde Medellín, Colombia, para cuando vagamos por los caminos y a través de las polvosas retinas la ciudad y el bosque toman su lugar.

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