The madman does not get caught under the logic of time, because for him,

 
every moment a door opens to infinity.
Le fou ne se laisse pas attraper dans la logique du temps, car, pour lui,
 
une porte s’ouvre sur l’infini.
 
 
El loco no se deja atrapar bajo la lógica del tiempo, pues para él,
a cada momento una puerta se abre al infinito
 

El Loco sigue el trastorno de sabiduría bajo su propio guía infranqueable, pues todo para él es insensatez  cuestarriba, como si parabajo descompusiese su gravedad, y una carretera trasatlántica desdoblase su cuerpo en tributo. Él está (aunque sin presentar cuerda seguridad) completamente convencido de su juego. Tras su camino un perro le come la sensibilidad, como si, él mismo ignorase que el animal lo persigue de cerca. En un bastón se apoya sobre la plancha del tiempo, aunque viva al margen de un mundo propio, prohibido a la realidad numérica de cualquier tipo. Su cordura-locura planta la risa en los hombres. Un fardo guarda el resumen de su vida, que antologa el pasado en camino y cambio, por todo lo desconocido encontrado a su paso. Su futuro está vacío y sin rumbo aparente, por lo que el lobo le muerde para frenarlo del barranco. Aventurero fuego rompe todo, salta la oquedad del hombre en una burla. El Loco es un desafío al terreno, cualquiera que bajo del cuerpo éste nos atrape (arriba, al este u oeste según la pregunta sembrada).

Nada reprimen sus músculos a la dinámica del acto, pues lanza sin obscuridad los errores, como agujeros blancos por los que cualquiera pueda caer.

El Loco lleva una vida de clave sin miedo, plenamente pulsando el universo sin lamento.

La risa es un arma, y ese su más preciado secreto.

 Aarón Reyes

Mixcoac, México

 

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Foto de Alan García