Índice

Introducción

Devorarmos la serpiente / Mauro Hernández Fuantos
Sentados es un grano de oro solar / Yaxkin Melchy
Viajero / Alejandro Baca
Hermanos Aceites / Belisario Soárez
Finiquito y Nini / Adelmar Ramirez
Padre y Miedo / Clyo Mendoza Herrera
San Agustín Atlapulco: Barrio faquir… / Abraham Alarcón Carmona
Derivación / Andrés Paniagua Chavéz
Imposibilidad del ritmo y Teoría del Som / Elena Arreola Vilchis
Pronunciamiento de ruta / Itsue Nakaya Pérez
Lujo, al fin / Esteban Luis

 

Introducción

Una poética por lo general no se da por localidad, sino afinidad y búsqueda de escritores. Aunque ciertamente la circunstancia y el entorno te permiten, facilitan o dificultan dicha búsqueda. ¿Qué sería de Octavio Paz sin sus lecturas precoces de traducciones de Heidegger y Marx, de su acercamiento al surrealismo (París) o su estadía en la India? Otra cosa sin duda, cada hombre está en un constante recibimiento del mundo.

Lo que interesa en esta publicación es quizá un acercamiento a la posibilidad de hablar de la poética chilanga. Aunque no hay escritores consagrados, los hay varios con premios y publicaciones, eso sí. Son más bien jóvenes que persisten en su búsqueda y se reinventan.

Aquí, con el caos, la explosión demográfica, el gobierno cuasi centralista, la hipermediación y demás, es difícil incluso saber que es parte de la ciudad y qué no. Ya no se diga establecer lo que podría ser un poeta propiamente del DF.

Es por eso que se ha tomado sólo como una estancia. Poetas que pasan sus días en la urbe. En la muestra que no pretende ser abarcadora ni exhaustiva, cohabitan poetas de Oaxaca, Cd Juárez y el propio DF.

Por lo mismo de que la ciudad es grande, plural y fragmentaria se carece de tradición sólida y etiqueta precisa. Aunque ejemplos no faltan del poeta que se piensa en la ciudad, de Gutiérrez Nájera a Luigi Amara pasando por Maples Arce. A diferencia de la provincia donde el lugar común sería lo bucólico, en la ciudad es Bukowsky-Baudelaire: la ebriedad y el tránsito.

Aunque cualquier intento de totalización resulta absurdo: “No amo mi patria./ Su fulgor abstracto es inasible. / Pero (aunque suene mal) / daría la vida/ por diez lugares suyos, / cierta gente/, puertos, bosques de pinos, / fortalezas, / una ciudad deshecha,/ gris, monstruosa, / varias figuras de su historia, / montañas/ -y tres o cuatro ríos.” Diría José Emilio Pacheco. Amar lo local, lo cercano y escribir sobre eso. Vivimos en colectivo, sí, pero al final lo que uno tiene es lo inmediato.

Hay que recordar que en esta ciudad se escriben poemas en cada esquina, puente, café y cuarto de estudiante, con sus matices y similitudes.

En los poemas confluye la ruta. Varios de los autores siguen la máxima Baudelaireana de la multitud: “El pensativo y solitario paseante obtiene una singular embriaguez de esta comunión universal. El poeta goza del incomparable privilegio de ser él mismo y otro.” Aunque es un tópico gastado, no deja de ser inevitable y reinventable. Los poetas que aquí lo exploran trazan la ruta erótica, de embriaguez, de velocidad que cae al lugar común y derivas sin fin, en suma.

Los registros de voces poéticas son múltiples como ya he dicho. Abarcan la intimidad: la relación lírica intimista de la metáfora, el sexo como incertidumbre y desesperanza de lo humano: el ocio cuasi erótico de los NINIS. Laberintos de constelaciones sobre un mundo que se expande y que no por esto se deja de regresar por el mezcal. Escrituras laberinto: tópicos mexicanos y sus lugares. La queja por el nulo nacionalismo: poema anticolonialista.

También hay un sentimiento de compasión por el mundo con la poesía, se preguntan por el uso de las letras mismas y el arte. Desde luego está la voz de lo cotidiano y actual. Se permite la duda por la existencia, el anhelo del cuerpo-otro, la animalidad, la lucha contra los más grandes y la desazón local. Experiencias, lo que se ve, lo que se sueña.

Una parte de la ciudad: El D.F, muchas ciudades, a veces onírica.

Quizá, lo que caracteriza a estos poetas sea el deseo de abarcar lo más, deslindarse de lo real, criticarlo, o inmiscuirse en lo menos: el coito y la familia. Voces de tránsito que buscan, no encuentran y derivan.

Se podría ver a los poemas aquí reunidos como un acercamiento experiencial de voces diáfanas de la poesía reciente. Que para esclarecerla, como toda experiencia; hay que vivirla.

M.S.Yaniz,

nació en 1994, cursa las licenciaturas de letras

hispánicas en la UAM, Arte y diseño en

la UNAM y filosofía en la UACM.

No cree en el tiempo libre y aún así: lee poesía.

 

NOTA:

En esta parcial selección no está de más aclarar que el orden de los poetas y sus textos no corresponde a otro criterio que la fecha de envío a esta publicación.

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