Contradurmiente

Depende a quien le preguntes,
a la mujer que falsifica dioses
o a la que habla sobre la hermenéutica del reloj
analógico, te contará
una historia opuesta acerca del hombre que prefiere dormir
del lado izquierdo de la cama
para que sus sueños circulen
por el carril de alta velocidad;
sueños cuyo fin es retomar la historia
que la mujer abandonará
a medio camino. Si bien ninguna de ellas,

ni la que hoy acapara su sombra,
ni la que le donó su largo cabello
al río, es capaz de señalarlo a ciencia
cierta, hay un punto de inflexión
entre aquel contradurmiente y las canciones que la mujer
cantó a dueto con su almohada,
esperando apelar al paradero del hombre
o en su afán por contrarrestar con su peso
la fuerza centrípeta que la jala
hacia el eje gravitacional del sueño
intruso. Aún dormido, el hombre
echa a andar la maquinaria de su corazón eólico:
entre un latido y otro,
la incesante batalla del hombre contra el molino.

 

 [La cuestión…]

La cuestión era pretender una cierta tolerancia al confinamiento,
marcar en el calendario (como se marca un árbol en el bosque)
las tardes transgénicas,
donde deambulaba una grey de nubes, fácilmente
confundida con bestiarios. A decir verdad, nunca me costó
trabajo encerrarme para ver de lejos la procesión de la neblina.
Participar en ella era lo difícil.
Como era de esperarse, la patente del sol
se alojaba en tus fósforos y viceversa.

 

Capital

Esta costumbre de no conocerte,

de sembrarte junto a los racimos de ciudades que nos apartan,

y podar los jardines donde se dan tus siluetas.

Porque alguna vez me pediste darle asilo político a la luna—

ver los eclipses sin protección—alabar la diplomacia con la que se empalma

un planeta sobre otro, imitando el sexo de los insectos.

Y al final, me di cuenta de que tu cuerpo

era una embajada donde ocurría ese papeleo y me hacía falta tu firma.

 

 


Ademar Ramírez (Cd. Juárez, 1989) Estudió una doble licenciatura en Psicología y Escritura Creativa en la Universidad de Texas en El Paso, además de una Maestría en Escritura. Ha publicado en Río Grande Review, revista de Literatura Mexicana Contemporánea (colaborando con el congreso de igual nombre), en las revistas Opción del D.F. y Albedrío, así como en Círculo de Poesía. En 2014 apareció en la antología de poesía joven mexicana Poetas parricidas: generación entre siglos. Fue finalista del Premio Fundación Loewe (España) en 2013.