El Caldo de oso, según el autor, está hecho de las sobras de otras comidas y lo degustan los internos de los anexos. Con este título, Víctor Bahena (Ciudad de México, 1993) presenta una colección de aforismos que evocan al suculento platillo: pensamientos dispersos, algunos crudos, otros recalentados, los más a punto de la podrición, en un mismo amasijo que el lector tendrá que catar. Saciará muchos apetitos y no faltarán los que se indigesten con estas palabras.

El libro se divide en cinco secciones que intentan asir algunas afinidades: El jugo de la oca, Sáficas, Pifias, In vino veritas y México. La incorrección política permea en todos. Hay en el caldo mucho de aforístico, es éste un caldero en el que se prueba una gastronomía de la brevedad, y Bahena lo sazona a su manera. Su apuesta quizá evoque a ese otro platillo, también lapidario, que José Jaime Ruiz preparó en el norte del país: el Caldo de buitre.

           

El aforismo es un sartén sin mango.

§

El wifi, paloma mensajera, veloz en países TLC.

§

No hay orgía más repugnante que a la que no invitan.

§

El amor nace del ocio: aunque no es la mejor virtud que nace de él.

§

Ninguna fe es digna de malversarse.

§

La vida es una laguna mental.

§

Todo lo que se repite es malo, incluso la dicha.

§

Reyes y Borges son los pulmones de nuestro continente.

§

La versatilidad de las promesas: juntos por siempre.

§

Jardín del Bosco mexicano: día de asueto.

 

*Víctor Bahena, Caldo de oso, México: Sikore Ediciones, 2017.