A Lizbeth Ur

I

Belígera transitas sobre la calle trocha

y tu fiala y tu sonrisa

se entumecen con el macramé del horizonte

            atardeciendo.

Subsanada estás en las horas

más gentiles

recorriendo las dunas de asfalto

 

y son tus manos asíntotas

y es su estela

brebaje neón que hilvana

con el horizonte

los barandales del parque triste,

 

y por un momento eres una con él:

se transmutan, se sueldan, se polimerizan

y transpiran y edulcoran en

una misma existencia

y luego toda tú eres centella

toda tú eres luz

y toda tú eres ocaso.

 

II

En estos tiempos perdidos

tu mirada es trompeta

y tu vaho en el espejo

huracán cimbrando los metales.

 

A las orillas del muro,

a las orillas de la playa

            en tu boca hay una bisección,

y siempre hay

-distancia de un punto a otro-

tatuado en los nubarrones

el número dos,

 

el número dos

como principio de la multiplicidad

y del verbo venido

desde el faro que es tu lengua muda.

 

III

El paso al paso.

El camino a casa es largo,

            los zapatos bajos calan

            las botas calan

            descalza vas.

Tus muslos tocadiscos

nada le deben al bullicio

de la fábrica.

Un maquillaje de arena,

sombras plateadas sobre los párpados,

y ardes en la extrema frontera de la razón

 

Pero nunca te pierdes:

A las orillas del muro,

a las orillas de la playa

            en tu boca hay una bisección

 

 


Míkel F. Deltoya (Ciudad Juárez, 1991) Poeta, narrador y reseñista. Egresado de Letras Mexicanas por la UANL. Su obra aparece en numerosas revistas y antologías dentro y fuera de México. Ha publicado “Ciudad enteramente construida” (Poetazos, 2015) y “Trivium fronterizo” (Chimichurri, eds. 2016). Fue delegado ante la Red Nacional de Estudiantes de Lingüística y Literatura (periodo 2012-2015) donde coordinó el XIII CONELL. Ha participado en numerosos eventos de promoción cultural en Monterrey, ciudad en que radica desde el 2011.