A finales de los noventa, Irma Munguía y Gilda Rocha, investigadoras mexicanas, emprendieron la tarea de analizar y recopilar el género aforístico en occidente. Considero significativa una de sus observaciones, pues apunta a una de las taras que poco ha sido comentada: “el discurso aforístico ha cuestionado prácticamente todas las concepciones correspondientes a la esfera de la vida social, […] excepto la concepción más tradicional, convencional y discriminatoria que ha tenido sobre la mujer”. Munguía y Rocha recuerdan que aun los filósofos más avezados no pudieron librarse del prejuicio de considerar a la mujer como un ser inferior. La nula autoridad que ha tenido la voz femenina para ostentar verdades, pues históricamente ha sido el hombre el encargado de dictar reglas y normas de conducta, quizás explique la escasa presencia de autoras de aforismos.

El aforismo femenino es fenómeno finisecular que apenas comienza a ser atendido (y entendido). Manuel Neila, estudioso, cultivador del género y uno de sus principales promotores, ponen en dedo en el renglón con una antología que es ya una referencia obligada para acercarse a la aforística escrita por mujeres: Bajo el signo de Atenea. Diez aforistas de hoy. Para Neila, “Uno de los rasgos definitorios del aforismo moderno es la irrupción de la otra voz: esa que las mujeres vienen reclamando de forma cada vez más perentoria frente, o junto, al orden simbólico masculino”. La muestra se limita al ámbito español, pero brinda una serie de aproximaciones a los avatares del aforismo escrito por mujeres en las letras europeas.

El trabajo de Neila recupera asimismo la presencia de las aforistas en la península ibérica, aunque se centra en una decena de autoras contemporáneas. Cada muestra está precedida por una conceptualización personal del aforismo. Las autoras, así, enriquecen el compendio con su concepción particular del género. La sobriedad y sagacidad de Carmen Canet, la inteligencia e incluso la agudeza de Ana Pérez Cañamares y Gemma Pellicer, la destreza verbal de Isabel Bono, el intimismo de Victoria León, el fino humor de Azahara Alonso, el liricismo de Erika Martínez y Raquel Vázquez, la contundencia lapidaria de Eliana Dukelsky o la puntería de Carmen Camacho son garantías de una plácida e intensa lectura.

Con esta obra, se abre un espacio para el reconocimiento del quehacer creativo de las mujeres en los terrenos de la aforística. Aún falta reconocerlas en los estudios dedicados a esta modalidad de escritura, pues han sido éstas quienes más han aportado: a los nombres de las investigadoras mexicanas citadas, deben añadirse, al menos, los de Giuglia Cantarutti, Vivetta Vivarelli, Ulrike Schneider o Eleni Papapolychroniou.

 

 

Los aforismos son segundos para respirar. Deberían venderse en las farmacias.

Carmen Canet

 

§

 

El presente es esta cama. Y ya ha pasado.

Isabel Bono

 

§

 

Siempre que te vendes, eres barato.

Ana Pérez Cañamares

 

§

 

Despertar a la lucidez es una forma de locura.

Gemma Pellicer

 

§

 

Los aforismos desconfían unos de otros.

Carmen Camacho

 

§

 

Todo corredor quisiera esquivar la meta.

Erika Martínez

 

§

 

Somos la realidad que aquello que hay en nosotros más antiguo que nosotros mismos.

Victoria León

 

§

 

Mujer, sé tu propio hombre.

Eliana Dukelsky

 

§

 

Dormir es el credo de los ateos.

Azahara Alonso

 

§

 

Las palabras son la herida más limpia por la que puede sangrar una persona.

Raquel Vázquez

 

 

 

*Manuel Neila (ed.). Bajo el signo de Atenea. Diez aforistas de hoy. Sevilla: Renacimiento (Colección A la Mínima, Serie Mayor, 5). 2017.