Sin nombre

 

Sí, el cáncer del universo cabe completo en mi nombre.

Ahora los gatos callejeros

son las más grandes pupilas dilatadas

(de este mundo)

y se sientan a lamer las pulgas en su ronroneo

y al sol pegado en las ventanas de los edificios.

Es una mañana extraordinaria. Fría, gris.

Se levanta la neblina cruda en mi conciencia. 

Vacas conducen tractores últimos modelo

podan las lágrimas

de los campos secos de lágrimas.

Túnel dinamitado del paraíso.

Dos monjas muy sexys beben con un padre

sobre la barra de la cantina

donde se bebe con la cruz en la mano

espinada el alma

y cavada mi tumba. Producto de la nada. 

Regreso a casa, saco de mi mochila calzones sucios

libros maltratados

fichas de la Victoria

canas mojadas

amargura con mis gestos. Por cierto, gestos horribles.

Mejor, por la tarde

con el viento de la sierra gorda de Hidalgo entrando por mis ojos

cambio la ruta de los mapas

para tachar el kilómetro exacto

del cielo salpicado de sangre de los asesinos. 

Camino de lo oscuro a lo más oscuro.

¡joder!

(la ruta del éxito)

La terapia real es retomar los orígenes del hombre

flotando en el vientre desgarrado

a través de la tragedia naciendo

con la muerte la bebida la lujuria y la poesía.

 

§

Ángeles caníbales

 

Un hombre entregado a sus pasiones se entrega al olvido.      

Fumo como máquina, yo soy el olvido

cruzado de piernas en mi cama holgazana

atiborrada de ácaros, frente a la rota visión de mis piernas; 

afuera de mi casa el mundo pelea contra ellos mismos

como ángeles caníbales por un falso honor:

descarnada vanidad.

Atrás de las cuatro paredes estoy enfermo de la vida

del reloj / de la garganta de la muerte / del cráneo ulcerado 

me cruje el estómago como la perra hambre

rodeado de infección, de silencio, de sudor seco en el buró,   

de pastillas junto a los cocos, mocos en las servilletas

pantalones mariguanos tirados en el piso

humo de poemas

ebrios incompletos sucios mal escritos 

libros recogiendo muslos de las sílabas violadas

un poster viejo de José Revueltas

la histeria del mundo subiendo como espuma

132 latas de cerveza con chorros de líquido agrio   

una pipa con cenizas del mundo

verduras podridas en la mesa, agua enmohecida, hígado putrefacto   

moscas avispas ausencia hormigas olvido alacranes cucarachas

paracetamol, ambroxol, jeringas, penicilina (soy alérgico)

sangre, cocaína, encendedores, sombras, sobre todo

sombras recogiendo la hierba santa del alma buscando la pureza,

la pureza de ser solamente otro muerto escribiendo un poema 

LSD junto a las fotos en la cartera, uñas largas de los pies,

calcetines de Star Wars  rotos apestando al basurero del universo

satanás duerme en forma de gato gris a los pies de mi cama   

polvo polvo polvo polvo y más luz

ARDE

en un rincón de la cueva platónica, el vacío de las fotos

el hueco de las cosas implantando el ADN a mi camino 

construido con vestigios de las ciudades derrumbadas de mis sueños.

A todo puerco siempre le llega la hora. Amanece.

Y la maceta está quebrada en el balcón

como mi voluntad de querer reformarme atrás de la ventana.     

 

 

§

Poema 2014

 

Para Alejandro Cervantes

Sin sal, sin dulce, crudo en el patio de una nube

borro versos a navajazos del cielo en el día perfecto

enloquecido por el olor

levantado

por la mano de invierno

debajo de la falda de primavera.

Somos luz apuñalada por nosotros mismos regresando a casa.

Son horas caminando con un pie y sin dedos.

Sin embargo, brillamos.

Amaré esta noche masticando tu corazón

bebe mis sueños en la punta de la noche

sueñan las sirenas entre mis manos

froto los píxeles de la barba 

la cosecha de tristeza de todas las épocas

se ha cultivado perfectamente en la felicidad de la luna.

Ajá, entonces, nada más entonces

extraigo la voz de las raíces muertas

¿en qué momento tú me haces sentir fuerte y seguro?

la violencia en racimos de flores, amor enfermo

el humo en el cenicero, Lou Reed en la bocina

el ronroneo del gato en la azotea, los libros enmohecidos

mi espejo con otro rostro, la pureza de la sangre

tu nostalgia de la muerte.   

Hierve mi nombre en el núcleo de tu cerebro.

Soy hijo de cristo buscando drogas y los días del año en curso.

El dinero puede soportar las mentiras

eso dijo ella al azotar la puerta. 

 


Yahir Aguilar. Poeta

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