Leer no quita lo pendejo, ayuda a sobrellevarlo.

No es que sea aburrido, es que su ignorancia es más divertida.

El poema debe ser un bastardo, carente de toda identidad, falto de raíces y de estamentos. Debe entregarse sin tapujos al lector y al crítico. Es la única forma que concibo para que el poeta deje de ser una madre y se vuelva un dios. ¿Acaso dios se pone a llorar por sus imperfecciones y los defiende como una perra?

Toda palabra es sexualmente madura. El poeta, para su desgracia, suele ser precoz.

Pienso que la gente debe tocar fondo para reaccionar, pero otros, como yo, se rompen las uñas para sofocarse en el merito abismo. A pesar de ello, hay que reconocerlo, tengo mis convicciones bien firmes.

Ser sincero es una cualidad que se considera un defecto; mentir es un defecto que se considera una cualidad. Yo siempre me he considerado un hombre con defectos y un idiota con cualidades.

Soy tan superficial que toda la belleza la hallo encima de ti.

Los escritores actuales, jóvenes sin vello, son tan aburridos que sólo hablan sobre sus procesos de creación porque sus obras no dicen absolutamente nada de ellos.

 


Yobany García Medina (Estado de México, 1988) Egresado de la licenciatura en Lengua y Literatura Hispánicas, FES-Acatlán (UNAM). Ha publicado en diversas revistas independientes, entre ellas: Monolito, El Humo, La otra Voz (Yucatán), Sancara, La Morralla, Moria (Cuernavaca) y en la revista arbitrada Destiempos n. 43, 44 y 45.

Entradas Relacionados